OLORES.



 Hoy mi casa huele bien, digamos que tiene un olor especial, no huele a rosas recién cortadas, ni a velas aromáticas, ni a cristales impolutos, hoy huele a pipirrana, a tortilla de patatas, a verduras rellenas en el horno, a tomates recién cortados…hoy tiene su propio aroma, tú dices que huele a la ilusión que le pongo, y no porque me guste especialmente cocinar, sino porque visualizo a todos alrededor de la mesa, esa comida que nos une en conversaciones tranquilas, a veces subidas de tono, de chistes malos, de discusiones, nada que no quede solucionado con unas risas a la hora del café.

Hoy mi casa no huele a camas recién hechas, ni a ropa sin planchar, hoy la invaden olores que vienen para grabarnos en el corazón esta tarde de primavera, de esas que siempre serán para recordar. Y yo quisiera describirlos, pero es imposible ¡es un olor¡ ese que me trae una copa de vino blanco, aquel otro que provoca un manotazo con risas porque en mi salsa no se mete el dedo.

Destapo el tarro de sal y huelo el mediterráneo, a esos espetos de sardinas en su orilla con los cuerpos húmedos aún cubiertos de arena y sal.



Hoy mi casa huele a otra casa, a casa de mi abuela, yo remoloneando en la cama, aspirando el aroma e intentando averiguar que comeremos.

Destapo la botella de aceite y huelo a mi abuelo que entra con las mulas, en cuyos serones rebosan las aceitunas de cornezuelo que machacaremos después de comer a la sombra de la higuera.

Recojo el laurel y me transporta a aquella despensa de la que cuelga tomillo, romero, pimientos, ajos, y en el suelo las orzas de barro que atesoran las diversas viandas obtenidas con la matanza de ese invierno.

Muevo el arroz y al incorporarle la canela estoy en ese horno de leña al que iba con mi madre hacer magdalenas unas veces y otras a asar pimientos.

Olores que me recuerdan tantas sensaciones, tantos momentos como espero que en un futuro os deleiten a vosotros, que no por cotidianos os pasen desapercibidos.

Decís que la casa huele a mí, pero en realidad huele a todos nosotros.






Comentarios

  1. Una aceituna mordida
    le ha vuelto la vida
    a todo tu sabor.
    Maravillado
    respiro y siento tu olor.

    O yo deliro
    o me corta tu filo
    hasta el límite de la ilusión.
    Como despacio
    y alargo el espacio
    entre el beso inicial
    y el de adiós.

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  2. Has logrado transmitir bastante bien esos olores.
    Un saludo!

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  3. Hay que ver, digo, oler ;-) como los aromas nos transportan a otros momentos o evocan a otras personas, ¿verdad?
    Yo que soy muy de olores, me pasa continuamente cuando entro en mi casa (donde huele a limpio), la de mis padres (donde huele a comida casera recién hecha), la de mi hermano (donde huele a bebés,son dos)...
    Un post muy bonito Ana
    Besos

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    1. Tantos olores, como etapas de nuestra vida, momentos.... Gracias Chelo. Besos

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  4. Bellisimo¡¡¡

    un placer conocerte,

    tRamos

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  5. Hoy tu casa huele a la esencia de tu niñez
    Qué bonito recordar esos momentos, vividos y compartidos..
    Me gustó mucho leerlo.
    Te sonrío con el Alma

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  6. La pipirrana, la casa de los abuelos, el horno, los garbanzos fritos, los olores que presentan vivencias añoradas. Qué recuerdos. Saludos.

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    1. Suerte que tenemos de tantos olores que nos evocan maravillosos momentos. Un saludo Salvador.

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  7. Que maravilla esos olores, que recuerdos cuando en las cocinas de antaño se cocinaba a fuego de leña. Ahora las cocinas modernas solo huelen a las comidas que se preparan con cariño, y muchas casas a las comidas ya preparadas que ya no es lo mismo. Un abrazo

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