sábado, 28 de febrero de 2015

¿Y tu, que ves?



Cuando vi esta foto, me llamo la atención porque automáticamente mi imaginación se disparo, mi mente me proyecto una sucesión de momentos cotidianos, como si de una película tonta americana se tratase, pero llenos de vida. 

Desayunos en la terraza y noches de primavera con miradas de complicidad, de las que son testigo las estrellas y un par de cervezas, conversaciones que van desde ¿Qué tal tu día? hasta “puto trabajo” pero colmadas de proyectos e ilusiones por realizar,  juntos, siempre apoyándonos; con sonrisas y alguna lagrima; abrazos por lo mucho que hay que celebrar y aquellos de consuelo por la dificultad de… ¡quien sabe¡ igual porque no llegamos a fin de mes.

Besos y abrazos atropellados y dulces, al hacer el amor en esa hora de la siesta o en la madrugada que nos sorprendió.

Días llenos de música y de bailes, de coger el cepillo del pelo  a modo de micrófono y cantar a grito “volandoooooo voyyy, volandooo vengoo…”

Porque la vida nos regala proyectos, momentos, ilusiones….¡vida¡ cuando no hay  nada material alrededor que nos distraiga…. Asi que no me vuelvas a decir que solo es una triste habitación.



“…para que tengamos muchos momentos juntos, momentos que cuenten tanto que no podremos olvidar jamás… porque da igual que todo vaya bien o mal…lo único que deseo es volver a tu lado, abrazarte fuerte, que solo una mirada nos haga sonreír, para que el tiempo siga pasando sin casi darnos cuenta…esa magia que nos envuelve al mirarnos…al reconocerse los cuerpos con las manos, con los labios…esa magia” (Basado en el diario de Noa)


domingo, 22 de febrero de 2015

Creo en ti, creo en la personas, creo en la gente



Creo en la gente sincera de mirada limpia,
Creo en la gente que ríe de forma espontanea, como un niño
Creo en la gente que se alegra sinceramente al verme
Creo en la gente amable que derrocha dulzura
Creo en la gente que ama, con ese amor que crece sin necesidad de ¨poseer¨
Creo en la gente de corazón valiente que lucha por los corazones más desprotegidos
Creo en la gente que sabe escuchar en silencio, sin intentar dar consejos
Creo en la gente que a pesar de sus inseguridades se enfrentan
Creo en la gente que con una sola mirada te roba sonrisas
Creo en la gente que no juzga por el aspecto exterior,  profundiza en el interior
Creo en la gente que no piensa ni siente como yo,  pero me muestra un profundo respeto
Creo en la gente que lucha, cae y sigue luchando
Creo en la gente que están, cuidan, hacen, sostienen, escuchan, abrazan, celebran, intentan, necesitan…


CREO que somos muchos los que creemos.

viernes, 20 de febrero de 2015

Acumulando años de juventud¡

La edad es una referencia, la encontramos en nuestro DNI, acumulamos años y nos hacemos mayores pero si no perdemos el espíritu juvenil, no nos hacemos viejos,  ese espíritu que te mantiene con ilusión (si no la tienes… malo, eres viejo). Alguien (no recuerdo quien) dijo que no era viejo, solo acumulaba años de juventud, y lo veo muy acertado ¡acumular años de juventud¡ qué bien suena.

Porque no lo vamos a negar, el cuerpo se va deteriorando, acumulas arrugas, pero las faciales muchas veces son consecuencia de reír mucho y entonces ¡vivan las arrugas acumuladas¡ pero el espíritu no tiene por qué deteriorarse, no hacemos las mismas cosas que cuando éramos jóvenes, como por ejemplo, pasar noches de juerga, ¿y qué? Ya las hemos pasado, ahora disfrutamos con otras cosas, distintas si,  ni mejores ni peores, simplemente diferentes, o con las mismas pero de otra forma, lo triste es que no haya esas otras cosas, que no llenemos la agenda de nuevos proyectos acordes con la edad.

Por poner un ejemplo, cuando era más joven iba a nadar y contaba con ilusión cuantos largos me hacía en la piscina climatiza, cada semana añadía unos cuantos más ¡que ilusión¡. Ahora simplemente disfruto nadando, mis motivos son distintos, simplemente quiero relajarme de un duro día de trabajo, no cuento. Pero no me quedo sentada en el sofá, poniendo mil excusas, no tengo tiempo, ya no nado tan rápido, me mojare el pelo… y que conste que respeto todo, siempre que sea lo que realmente llena el espíritu, nos satisface y nos arranca una sonrisa de triunfo o placidez al final del día.

Esto es un ejemplo tonto, una forma de decir que no hay que renunciar, que si renuncias un día y otro, al final el espíritu entra en coma y el cuerpo se rinde.

 El viejo se lamenta y piensa que cualquier tiempo pasado era mejor ¡ah, cuando era joven, yo podía…¡ y pasas los días sin ver todo el beneficio que te reporta la experiencia, te anclas en una rutina, y dejas que la sonrisa se desinstale de tu rostro y el brillo de los ojos se va apagando, y un día te das cuenta que no sueñas, no sueñas porque casi no puedes dormir (dicen que los viejos no duermen casi, eso dicen)

Que la vista cansada y las gafas de cerca como consecuencia de la edad solo sea en los ojos, pero no en el corazón.
Excelente ser niño, excelente ser joven, excelente ser mayor ¡





( “Yo nunca seré viejo, porque para mi ser viejo es siempre tener diez años más de los que tengo” Bernard Baruch).

domingo, 15 de febrero de 2015

Un dia como otro cualquiera



Un día como otro cualquiera y que sin embargo puede ser único, un día en el que la tierra se empapa, se nutre de todo el llanto del cielo, llanto de risas y tristezas, lleno de armonías, de esa sensación que todo fluye como tiene que ser, estar donde se quiere, no querer ir a ningún lugar porque de momento lo que deseas te rodea, hablar porque tenemos algo que decir y callar cuando no hay nada importante que compartir.
Un día en el que descubres que el único rival que tienes son tus propias debilidades, y una vez descubierto esto ya tienes las armas para luchar, porque un sueño es un tesoro, lo sabemos, pero como el amor , hay que cuidarlo, dedicarle tiempo y así se convierte en un motivo maravilloso para vivir.


Esto pienso sentada frente a la ventana en un día de lluvia...

domingo, 8 de febrero de 2015

Y SI TE DAN A ELEGIR...?




¿Y si te dan a elegir? olvidar y empezar de nuevo, o quedarte con tu vida, con todo lo bueno, lo menos bueno, lo malo, lo peor…

Nos parece fascinante olvidar todo aquello que nos hizo daño, malas experiencias, dificultades, personas que nos hicieron llorar, palabras que jamás quisimos oír o no debimos decir… pero…

Si olvidamos los obstáculos ¿sabríamos valorar los logros?
Si olvidamos a quien nos hizo daño ¿recordaríamos las veces que nos hizo sonreír?
Si olvidamos ¿No dejamos morir una parte de nosotros mismos?
¿Sería lo mismo la primavera sino la precediese un largo invierno?

Esos recuerdos que nos son desagradables, también nos hacen ser como somos, nos ayudan a tomar decisiones en un futuro, si los borramos ¿seremos más vulnerables ante una situación similar, ya que perderemos la referencia?

Nuestra cabeza tiene ese “cajón de sastre”, ese en el que se mete todo y nunca encuentras nada de utilidad, y tiene su desván, en el que un día te da por indagar, por buscar, y encuentras recuerdos como juguetes viejos llenos de polvo, algunos están deseando que les dé el aire, otros evitamos desempolvar, como si creyésemos que así terminaran esfumándose, pero por fortuna o por desgracia (eso ya depende de cada uno) ahí están son intransferibles e inolvidables.

Si me dan a elegir… prefiero seguir avanzando, que sin olvidar sé que puedo volver a empezar, y que nunca deje de asombrarme, sin necesidad de tener que impresionar a nadie, con todas mis virtudes y defectos que con el paso del tiempo se han ido fraguando.



 Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.” (José Saramago)


sábado, 7 de febrero de 2015

SALTA

He aprendido a reír y hacer reír por mil tonterías, a veces sin demasiados motivos, a llorar hasta quedarme sin lagrimas, y a tragármelas si la ocasión lo requería.

Me he enamorado, he querido y he luchado con el desamor que desahucio mi corazón, para volverme a enamorar, querer y enfrentarme con el desamor…

Vivo el presente, y sigo escribiendo el guion de mi futuro, aunque sé que siempre habrá sueños que no se cumplirán… o si.

Me he derrumbado y me he levantado, a veces sonriendo, a veces con más heridas que curar, heridas que ya son cicatrices, cicatrices que no duelen pero te ponen en alerta ante un temporal.

Convivo con esa pequeña parte de niña que aun tengo, otra menos pequeña parte de adolescente, y la mujer madura que me envuelve, y de momento no tengo intención de desprenderme de ninguna.

He sido estúpida, sorda y ciega ante aquello que no quería oír ni ver, simplemente porque dolía demasiado.

He aprendido que solo un porcentaje pequeño de gente le importas, el otro gran porcentaje lo soportas, o lo ignoras

He saltado al precipicio, a veces un salto ligero, un aterrizaje suave, otras he caído en picado, un aterrizaje brusco, doloroso, y más heridas, mas cicatrices…

He aprendido que si hay segundas oportunidades, que no tienen por qué ser como las primeras, que a veces son un completo desastre y otras resultan mejores si sabemos aprovecharlas, porque de las anteriores ya aprendimos.

¿Mereció la pena? Solo sé que siempre me levanto, me miro en el espejo, me sonrío, y sigo adelante.

(He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. Gabriel García Márquez)

miércoles, 4 de febrero de 2015

Donde este el corazon...


“El hogar está donde está el corazón”. Donde esta lo q nos hace sentir, donde estan los afectos, lo q nos conmueve...


martes, 3 de febrero de 2015

Carta a un desencuentro


(Un día cálido de otoño fui a curiosear a casa de mi abuela, la casa es una casa antigua de pueblo, que desentona con el entorno ya mas moderno (pero de eso ya escribiré otro día), y entre viejas fotografías encontré esta carta que os transcribo, los nombres que figuran en ella no me son familiares, no corresponden a ninguna persona de mi entorno, a pesar de ellos los he cambiado)

Hola Sigfrido, mi niño

Pensaras que estoy loca, estás en tu derecho (yo también lo pensaría) pero esto me pasa solo contigo, la mayoría del tiempo soy una mujer equilibrada y creo que hasta adorable.

Cuando he estado contigo, me he olvidado de todo, y creo que podría estar así el resto de mi vida.

Cuando hablamos últimamente (ya lo has visto) muchas veces estoy arriba y otras abajo (te repito que esto solo me pasa contigo)

Pero lo cierto es que cuando estoy a solas con mis pensamientos me pregunto ¿Qué es lo que quiero?

Si tuviese una relación, tengo muy claro como la quiero, quiero poder pasear de la mano orgullosa de mi pareja, y que él se sienta orgulloso de mi, quiero pasar muchas noches y desayunos en la cama, quiero ir a un concierto, al cine, a una exposición, tumbarnos en la arena de cualquier playa, pasear en bici, que él tenga su espacio, su vida, y yo la mía, compartiendo, que no significa estar todos los días juntos, da igual los días que sean, pero los que sean que cuenten por todos.

Y creo (si me equivoco, dímelo por favor) que contigo no podría ser. Yo soy libre, tu no. Nunca me has hablado de ello, y no te preocupes, no tienes porque hacerlo.

Pero yo no puedo mantener una relación con alguien que vive en pareja (me odiaría por ello), o podría siempre que no tuviese que esconderme.

¿Tendría que esconderme contigo?

¿Tendríamos que vernos a escondidas?

¿Podríamos pasear por estos campos, igual que tomándonos un café en cualquier sitio?

Si la respuesta a las dos primeras preguntas es no, y a la tercera sí. Entonces vamos a besarnos, vamos hacer el amor, vamos a reír, vamos a compartir, vamos a intentarlo…

Por el contrario, déjame marchar, no lo pongamos más difícil, porque me cuesta cada vez mas separarme de ti, y creo que este es el momento menos doloroso, el momento en el que aunque los corazones han llegado lejos, los cuerpos no.

PD: Hoy no podemos vernos, yo de momento necesito que mi vida siga su curso, aunque estoy abierta a alguna razón que me ilumine.

Pero creo que a veces solo nosotros podemos iluminarnos y guiarnos

Genoveva.




lunes, 2 de febrero de 2015

Distintas tonalidades




No es lo mismo estar solo que sentirse solo, no es lo mismo vivir solo que ser solitario, son muchas las tonalidades que van, desde elegir la situación a que sea impuesta, de que sea esporádica a permanente, de que sea superficial a profunda.

Soledad que siente el emigrante al desconocer la lengua y las costumbres de la tierra que en un principio puede resultar inhóspita, como la angustia de quien se debate entre dos culturas que refleja Hermann Hesse en el Lobo Estepario, o los rápidos y apresurados exilios de Steinbeck en Las uvas de la ira.

A veces angustiosa, ante la imposibilidad de comunicación como refleja Dante en la Divina comedia, al describir el noveno circulo del infierno, donde los desdichados enterrados en hielo están condenados a su eterna soledad, sin poder establecer contacto con nadie, porque sus helados ataúdes se lo impiden.

Personas solas, las que pertenecen a esta categoría, normalmente es porque no se resignan, viven en pareja mientras dura el amor, mientras se sienten satisfactoriamente queridas,  mientras se mantiene el deseo, mientras saborean el placer de estar juntos y perdura la complicidad y el respeto.

Pero nuestro destino, no nos engañemos,  como animales esencialmente sociales que somos, es lograr la felicidad, y esta no se concibe sino la podemos compartir, disfrutarla en compañía, porque necesitamos la mirada del otro,  y reflejarnos en otros ojos.

domingo, 1 de febrero de 2015

DEJEMOS DE BOSTEZAR



Que las cosas han cambiado está claro, desde hace ya unos cuantos (muchos) años,que esta jovencita que era yo, entró en la universidad con entusiasmo y tengo que reconocer que algo vulnerable.
Año en el que subió al poder Margaret Thatcher, hubo revoluciones en Irán y Nicaragua, la ONU lo proclama como año internacional del niño, se estrena Apocalypse Now..
En España primeras elecciones municipales y segundas generales, huelgas que aun parecen heroicas, ETA lo ensuciaba todo, nos emocionabamos con el baloncesto del Real Madrid, canciones que treinta y cinco años después siguen sonando, tiempos de pistas con luces de colores y bolas de espejo colgando del techo...,y aunque no fuese un año decisivo, se nos desplegaba todo un abanico de posibilidades, un punto de inflexión, también para mí.
La sociedad española había cambiado mucho, aunque distaban pocos años desde la muerte de nuestro dictador.
Un año que a muchos nos pasó por encima, y a los que aun no habíais nacido os dejó un sistema plenamente democrático, el mismo que ahora parece que se está deteriorando, desmoronando. Como dijo Machado una España que muere y otra que bosteza, bosteza indignada, diría yo.
Pero soy optimista, demasiado, y se que en un tiempo muy cercano dejaremos de bostezar, porque somos unos supervivientes, un pueblo sabio, y dejaremos morir a esta España sucia y gris antes de que se lleven vuestro/nuestro futuro por delante.



(Fotografía: Madre inmigrante, Florence Owens Thompson, el clásico de Lange)