jueves, 25 de junio de 2015

COMO UNA PAMEMA




Yo tenía un recuerdo… si, tenia… ahora no lo encuentro, anda perdido... era un recuerdo dulce, apasionado, de esos que se instalan en algún rincón del corazón, que aunque no lo palpes todos los días, incluso podían pasar años sin que asomara, pero cuando lo hacía provocaba sonrisas, también alguna lagrima, era mi recuerdo, una, entre otras, de mis mejores pertenencias, y un día… un día se perdió, y aunque los dos sabíamos que ya no habría más paseos, el recuerdo se empeñaba en llamar una y otra vez a mi puerta… y así de un empujón se abrió, dando paso a un torrente de recuerdos que se avivaban  al tenue sol de la primavera, el mismo sol de otoño que dejo que acabara lo que nunca autorizaste que comenzara.


Fascinada por esas letras que dieron paso a unos ojos increíblemente tristes, que con alegría miraban los míos, hasta culminar en ese día-tarde-noche sobresaliente de la que fue testigo el olvido, que como un lobo acecha a su presa.
Yo experta y erudita en los detalles ¡joder! se me escaparon las señales que dieron paso a ese no comprender, a esa intermitente comunicación...incomunicación... que ahuyentaba una vez más ese sueño de viajar por la vida, por esa casa llena de flores , besos ,  abrazos y risas.

Así tu indiferencia alejó mi esperanza, mi indiferencia mato tus ganas, y me puse ese vestido que me quedaba grande, no era mi talla.

Una vez más la historia de descubrirnos, nuestros estúpidos cerebros la alejaron de mi piel, mi deseo y como en un entierro con unas lagrimas y un D.E.P. quedo enterrada...¿donde?

¿donde esta mi recuerdo?

… yo tenia un recuerdo… hay días que lo busco, no lo encuentro, solo aparece ese presente que ya es pasado, ese presente pasado que enterró aquel otro pasado...aquel que se llevo mi dulce recuerdo.



Ahora todo lejano ya, tan lejano... que este presente que se llevo mi pasado me parece una pamema que me fascinó  como a los marineros el canto de las sirenas.



domingo, 21 de junio de 2015

OLORES.



 Hoy mi casa huele bien, digamos que tiene un olor especial, no huele a rosas recién cortadas, ni a velas aromáticas, ni a cristales impolutos, hoy huele a pipirrana, a tortilla de patatas, a verduras rellenas en el horno, a tomates recién cortados…hoy tiene su propio aroma, tú dices que huele a la ilusión que le pongo, y no porque me guste especialmente cocinar, sino porque visualizo a todos alrededor de la mesa, esa comida que nos une en conversaciones tranquilas, a veces subidas de tono, de chistes malos, de discusiones, nada que no quede solucionado con unas risas a la hora del café.

Hoy mi casa no huele a camas recién hechas, ni a ropa sin planchar, hoy la invaden olores que vienen para grabarnos en el corazón esta tarde de primavera, de esas que siempre serán para recordar. Y yo quisiera describirlos, pero es imposible ¡es un olor¡ ese que me trae una copa de vino blanco, aquel otro que provoca un manotazo con risas porque en mi salsa no se mete el dedo.

Destapo el tarro de sal y huelo el mediterráneo, a esos espetos de sardinas en su orilla con los cuerpos húmedos aún cubiertos de arena y sal.



Hoy mi casa huele a otra casa, a casa de mi abuela, yo remoloneando en la cama, aspirando el aroma e intentando averiguar que comeremos.

Destapo la botella de aceite y huelo a mi abuelo que entra con las mulas, en cuyos serones rebosan las aceitunas de cornezuelo que machacaremos después de comer a la sombra de la higuera.

Recojo el laurel y me transporta a aquella despensa de la que cuelga tomillo, romero, pimientos, ajos, y en el suelo las orzas de barro que atesoran las diversas viandas obtenidas con la matanza de ese invierno.

Muevo el arroz y al incorporarle la canela estoy en ese horno de leña al que iba con mi madre hacer magdalenas unas veces y otras a asar pimientos.

Olores que me recuerdan tantas sensaciones, tantos momentos como espero que en un futuro os deleiten a vosotros, que no por cotidianos os pasen desapercibidos.

Decís que la casa huele a mí, pero en realidad huele a todos nosotros.






miércoles, 17 de junio de 2015

ya ves... vivo rodeada de lujo.



Y va y me dice

-¿eres Leo? No lo pareces

-¿..? Pues no sé, no estoy muy puesta en horóscopos, a lo que además mi mente añadió “y me importan una puta mierda (perdón)” ¿Por qué?

-porque a los Leo os encanta rodearos de lujos, a ti no parece importarte…

-¿A mí no? ¡Claro que sí! Defíneme lujo, o mejor te lo defino yo:

Si un lujo es que una cadena de oro y diamantes rodee mi cuello, pues me quedo con esas manos que suavemente se posan en él y lo empujan levemente porque unos labios buscan los míos, porque créeme esa sensación que eriza cada centímetro de la piel es más difícil de encontrar de lo que crees.

Si un lujo es una “casa” de esas de ensueño…me quedo con lo que la llena, el amor, los gritos y peleas de niños, olores, música, ese llegar y ponerte cómoda, ese compartir cena para comentar las mejores jugadas del día, y reírte hasta de lo que no tiene ni puta gracia..¡Ah! ¡El hogar es un lujo! La casa es el envoltorio, un envoltorio  triste si esta vacía.

Si un lujo es tener un “cochazo” te diré que el verdadero lujo esta en disponer de ese tiempo para que me lleve a todos los lugares que me hacen feliz, una playa, una sierra…conduciendo o de copiloto con los pies en el salpicadero, escuchándole cantar y mirándome de reojo. 

El trabajo es un lujo, cierto, pero lo que es un verdadero lujo es dedicarte a lo que te gusta, lo que te hace feliz, tanto, que al terminar el día cansada hasta más no poder, sonríes satisfecha, ¡esa satisfacción sí que es un lujo!

Tener los mejores tratamientos, los mejores médicos es un lujo, pero el verdadero lujo esta en no necesitarlos jamás.

El dinero dices? Vale, de acuerdo, nos da la oportunidad de cubrir nuestras necesidades, pero el verdadero lujo está en saber donde hay que parar, enterrar esa competencia por poseer más que al final solo te lleva al cansancio, frustración y endeudamiento,  una vez enterrado esto, una vez cubiertas las necesidades, encontrar esas actividades placenteras que te conducen hacia el tan ansiado camino de “calidad de vida” ¡ahí está el lujo!

¿Una habitación con vistas al mar? ¡Joder! claro que me gusta, pero el verdadero lujo esta en ese abrazo con cariño que hace que el mar sea “tan azul”

Pero no te quiero cansar, porque acabare hablando de todos los pequeños placeres como, empezar a escribir, recibir una nueva inspiración y no poder parar de jugar con las palabras…cocinar con y para mis seres queridos…conversaciones bajo un cielo estrellado…llorar y que “esa persona” te arranque una extraña mueca que quiere ser risa sin dejar de ser llanto, y la mueca va mutando en risa, y la risa en carcajadas, y las carcajadas nuevamente en llanto…leer un libro a la sombra de la higuera que te lleva a mil mundos y a la magia de esa mariposa que se posa en mi pierna…pero no te quiero cansar…

Y los horóscopos me siguen importando una …… ¡eso¡ pero sí, me gustan los lujos, ya ves, vivo rodeada de ellos.




miércoles, 10 de junio de 2015

Tan simple como eso¡


Aunque resulte increíble el mejor remedio contra el desamor es querer y querer, volverte a enamorar.

No voy a dar consejos, lo odio tanto como madrugar cualquier día de invierno, y para eso ya tenéis internet que los ofrece bien numeraditos del uno al diez, o al quince… para tener buen cuerpo, ejercicio, dieta sana… claro, no somos gilipollas, ya sabemos que el mejor camino no pasa por la churrería, y así podría poner miles de ejemplos que me exasperan pero… “ya pasó”

En el amor creemos que es lo mismo, fases, etapas, bien enumeradas, como si el siguiente paso ya lo supiésemos, haciendo planes sobre un futuro que dicho sea de paso no sabes que te deparara, juras amor eterno porque una bonita mañana de primavera huele a azahar, sin tener en cuenta la de vueltas que da la vida.

Y ese olor azahar debería preguntarte/me ¿seré capaz de tolerar tus domingos y demás fiestas de futbol de guardar? ¿No llamaras cotorras a mis amigas? ¿Te preparas una copa de vino para soportar con una sonrisa mi “tardo cinco minutos? ¿Mirare a otro lado cuando tus zapatos queden ahí tirados al lado del sofá? ¿…?

Son tonterías, bobadas… pero lo que quiero decir es que ante esas fisuras, tú decides, yo decido, te quedas conmigo, me quedo contigo, o a otra cosa mariposa, porque si hay algo que los seres humanos no soportamos es perder el tiempo, pero el aprobado es fácil, lo que cuesta son los siguientes puntos, esos requieren tiempo y entrega, llegar al notable, al sobresaliente (esto ya es deformación profesional, lo sé), porque el compromiso es ir ¿paso a paso?, o como dijo alguien (no recuerdo quien) y con lo que me quedo, “un trampolín desde el que debes saltar sin mirar donde caerás” ,¡disfrutemos en la caída!

Porque tú dices que yo soy complicada ¡yo!  que me considero de lo más simple (igual es que al final ser tan simple es complicado) pero tú eres raro de… ¡tú! que te consideras de lo más normal, creo que solo hay que añadir un pequeño matiz, yo soy “tu complicada” y tú eres “mi raro”. Tan simple como eso.




miércoles, 3 de junio de 2015

Y se creyó mujer…





Entro en el hogar con apenas cinco años, la vida no es generosa siempre, Andrea lo aprendió a temprana edad, su padre las abandono a ella y a una madre de carácter débil -no voy a juzgar- que no supo afrontar la nueva situación, ¡sola y con una niña pequeña¡, en paro… pensó que lo mejor para Andrea o tal vez para ella, o para ambas...,  era ponerla al cuidado de esas monjas del centro de acogida, en el que además de comida y un sitio para dormir le ofrecerían cariño, y el apoyo escolar que todas las tardes le regalaban los voluntarios.

Al principio la visitaba todos los fines de semana, estos con el tiempo se fueron distanciando hasta su total ausencia, a lo que ambas contribuyeron, pues en esas horas que pasaba con su hija, a pesar de que esta reía, al menos de su boca salían risas, risas que contrastaban con la seriedad de su rostro, este no reflejaba ninguna emoción, coronado con una mirada de reproche instalada para siempre en aquellos enormes ojos  y así… ¡una vez más se rindió!

Pasaron los años y Andrea no se lo puso fácil a nadie, subía el tono de voz con frecuencia, se hizo maestra en el chantaje emocional, ese con el que aprendió a conseguir todo lo que quería, pasaba del llanto a la calma en segundos, de escupir al perdona con la misma facilidad.

Al cumplir los diez años, su madre con trabajo y techo, pero sobre todo por razones de conciencia y con total ausencia de entusiasmo volvió a recuperarla,  se esforzó al principio, pero a esa mirada fría de reproche que seguía atrincherada en esos ojos, se le unió la falta de responsabilidad -insisto, no quiero juzgar- y... ¡se rindió!

Aun así, aprendieron a convivir, solo eso, maldita palabra a veces, “convivir”, sin cariño.

Andrea con más libertad, sin control, pasaba del colegio, de normas, manipulaba a su antojo, buscaba parejas conflictivas… y lo más triste, pasaba de su infancia y se creyó mujer.

Ahora en su treintena, cigarro en mano, se da cuenta de lo que realmente fallo: “saber perdonar”, se quedo atrapada en la rabia, aferrada al odio, a la ira, sentimientos que la privaron de libertad, ella que se creía libre…falsa libertad.

 ¡Ah! Si hubiera sabido, si alguien en su camino le hubiese enseñado a perdonar… ese perdón que contiene la certera promesa de paz, el que te alivia del dolor, el que rompe cadenas...

Enciende otro cigarrillo, aspira fuerte… exhala el humo… ¡ah, sí supiese perdonar!


"Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel o su origen, o su religión. La gente aprende a odiar, y si pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, porque el amor viene más naturalmente al corazón humano que su contrario".   (Nelson Mandela)





lunes, 1 de junio de 2015

SERE MUY BREVE…




No te acomodes, no te sientes esperando que vengan tiempos mejores, no cierres los ojos para no ver ese miedo que te intenta robar el ahora, porque no es que hoy sea mejor que ayer o mañana, pero es hoy ¡joder¡, no esperes, no mires a otro lado, porque cada minuto que pasa sin hacerle frente, nos gana la partida, así que levántate, no dejes de hacer nada por mí, no sacrifique nada, no digas que no debes ir, porque debes y puedes, disfruta de esta vida tan generosa que te ofrece lo que deseas ¡cógelo¡, porque solo de esa forma serás libre y libre te quiero, solo de esa forma te quedaras a mi lado, solo así seguiré amándote.


Y echaras la cabeza hacia atrás al sonreír, esa risa que me invita a abandonarme sin límites, sin prudencia, la que me despoja de toda armadura, esa misma que imagino en los próximos años, descubriéndote, descubriéndome, cada parte de ti, cada parte de mi.

Eres oxígeno



Se me olvidaron los límites, las barreras, las fronteras... 
Ahora todo pasaba a ser un  campo de batalla abierto 
sin una sola trinchera donde parar a coger aire o balas. 
O corrías o morías. 
Y al principio no lo notas ¿sabes? 
Pero cuando los kilómetros empiezan a ser unos cuantos 
y el camino ya no es de asfalto 
las piernas te flaquean y vienen las balas: 
boom, la primera llega cargada de reproches; 
boom, la segunda son errores, 
boom, la tercera reencuentros... 
Y así hasta que no queda ni una sola en el jodido revólver
y tú pareces un colador de momentos.

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

de todo lo que te define, de todo lo que admiro
de todo lo que hemos vivido 
y de todo lo que ya sólo puede ser posible contigo; 
ya sabes, esta es la parte de las canciones más ñoñas y cursis
la parte de los finales felices, la parte en la que te conviertes 
en todas las preguntas y todas las respuestas...

(A. Iglesias Luque)