miércoles, 29 de julio de 2015

PROBABLEMENTE...?



Si puedes sentarte en silencio después de recibir noticias difíciles; si en momentos de apuro económico puedes permanecer perfectamente en calma; si puedes ver a tus vecinos viajar a lugares fantásticos sin sentir envidia; si puedes comer cualquier cosa que pongan en tu plato y sentirte tan contento; si puedes dormir después de un día terrible sin tomar un trago ni recurrir a una píldora; si siempre estás contento, estés donde estés, probablemente eres un perro
Jack Kornfield


A mi no me contéis  milongas que ni mi vida es tan mala como creéis , ni la vuestra tan estupenda como creemos.

Pero a vuestro lado la vida es infinitamente mejor.

Fdo. Yo, Sultán (el perro)





lunes, 27 de julio de 2015

26 de julio... Amiga del corazón


26 de Julio




Amiga del corazón...

Así empezaba la canción de Patxi Andión, que por aquel entonces me gustaba, mi mente, en aquel tiempo no tenía demasiadas nociones de la realidad que nos envolvía, pero yo visualizaba toda la historia…

“asfixiado por el polvo y el silencio,  que se asoman poco a poco a mi pasado y a esta celda”

Y yo le veía a él, hombre de facciones duras y ojos tristes, que en días anteriores tenían brillo, ese que te da la ilusión, la esperanza de que un mundo mejor es posible,  con la fuerza que da la juventud y más si va de la mano de ese gran amor,  ese que te hace que te levantes cada día con una sonrisa, el que dispersa todas las miserias, todos los miedos…

“me han traído tu carta, compañera, asfixiante, trabajosa, amargamente sincera”

Su vida truncada, su amor perdido, abatido por la intolerancia, la injustica, la sin razón, y yo culpaba, sí, juzgaba y culpaba a la sociedad, a ella…

“no te culpo compañera, no tengo ya con qué”

¿No tengo ya con qué? Tenía tanto, tanto amor, porque solo con esta arma tan poderosa puedes no culpar, perdonar, entender, desear una vida de felicidad para el que solo quisieras tener a tu lado…

“Y lo entiendo, quiero que sepas que lo entiendo. Entiendo que en la calle  y en la vida no hay lugar para la espera. Que las entrañas te laten y necesitas otro que las desate”

Y así yo también la redimía, porque a pesar de que sus entrañas necesitaran otro que las desatara, que calmara su fuego, que endulzara sus días, por siempre estaría atada a su pasado, a él, a su recuerdo, a ese portal de esa calle llena de besos y abrazos de miradas anhelantes, ella también tenía su cárcel.

Y no puedo evitar que el 26 de julio, de tarde en tarde, me recuerde,  que yo soñaba con ese amor en el que mi boca se estrellaba como una brisa descalza sobre la suya,  que al verlo venir por mi calle, sería como estar en el mar y mi cuerpo fuese su puerto y tu mi  navegante, navegando en silencios de miradas anhelantes, veía como seria…

“Y yo horizonte de tus besos,

Y era ensayar la mirada anhelante

Y era inventar la palabra,

AMANTE.”



miércoles, 22 de julio de 2015

NO ES LO MISMO.




Estaba trabajando en casa, entrada la noche, con la mesa repleta de libros y documentos, unas latas de cerveza medio vacías y un plato con restos de ensalada, ya me había desmaquillado y quitado el vestido de encaje  ese de color blanco roto y tacones para sustituirlo por una vieja camiseta holgada, cuando mi mente empezó a divagar, huyo de mi la concentración, para entretenerse con dos palabras: desilusión y decepción… ¿Es lo mismo? No, no es lo mismo.


Tecleo en el buscador, desilusión: desengaño, decepción, impresión que se experimenta cuando alguna  cosa no responde a las expectativas  que se habían creado.


Ahora tecleo decepción: Frustración  que se da al desengañarse de lo que no satisface nuestras expectativas.


No me convence, y en ambas aparecen como sinónimos…no, no me convence.


Una desilusión puede acabar con algo que sería posible, que no por ello probable, pero no tiene porque existir la frustración, (véase como ejemplo la ilusión que tenemos de pequeños en la noche de reyes) es mas en ellas cabe el recuerdo amable, y hasta ese fue bonito mientras que duro,  pero en una decepción...¡ah¡ ahí no, no tiene cabida el fue bonito, ni el recuerdo dulce, y para joder mas en ella esta esa frase ¡como pude ser tan gilipollas¡  porque la decepción no es algo probable, es una verdad que se rompe, que destroza y se destroza y duele, duele hasta respirar, en el caso de que además no te falte el aire.


La desilusión no te asalta por sorpresa, las ilusiones vienen y van, se expanden, porque las necesitamos ¡que sería de esta vida sin ilusiones¡ pero las decepciones no son necesarias, son una putada, que te deja un poso de amargura, sobre ellas no crece nada, como una tierra estéril.


Desilusión   antónimo ilusión… Decepción, antónimo… (Un momento voy al buscador) entusiasmo, igual es que ponemos mucho donde no debemos y a veces en quien tampoco nos lo demanda, o quizás sea verdad eso de que lo mejor es no esperar nada… y no me preguntéis por la causa de mi decepción, porque no lo estoy, lo he estado, ya hace tiempo de eso, seguramente también he decepcionado y eso también duele, es lo que tiene la decepción que duele por igual cuando eres el decepcionante que el decepcionado



Y todo esto para llegar a una conclusión no dejemos de tener ilusiones ni de poner una buena dosis de  entusiasmo.


Vuelve la concentración, así que yo a lo mío a mis libros y a mis documentos o mejor aun voy a decepcionar a la concentración,  no le haré caso, vamos a ponerle entusiasmo a  este café que me traes con tanta ilusión, porque te alegras y me alegro de verte, aunque me has pillado desprevenida, estoy horrible…dejas el café en la mesa, das dos pasos atrás, me observas… descalza, camiseta, pelo revuelto, gafas...¡estas adorable¡ y así con estas dos palabras alejas de mi aquellas dos palabras…


¿De qué hablaba?




miércoles, 15 de julio de 2015

CAYÓ EL MURO



Sentados frente al televisor, una cena ligera con vino para él, cerveza para ella, hacía casi 20 años que se conocían, ambos habían visto al otro inmerso en la felicidad pero también sumido en la tristeza, en la desesperación, habían vivido un amor intenso y ambos lo habían perdido, celebraron  éxitos y sufrieron el abandono, tantas cosas compartían que esa dulce sensación de comodidad cuando estaban juntos siempre los acompañaba.

El informativo abrió con un titular: “La RDA abre sus fronteras”, se miraron y se besaron, no fue premeditado, ni un acceso de pasión momentánea, les pareció de lo más natural explorar los labios y la lengua del otro, mezclando  los sabores de vino y cerveza, como un tema de conversación pendiente y fascinante que hasta ese momento no habían abordado.

El sonreía y la besaba al mismo tiempo, y así poco a poco el ímpetu de los abrazos se transformo en pasión, la exaltación se iba apoderando de sus cuerpos, ella desabrocho su camisa blanca para acariciar con sus labios su pecho, el apretó su torso contra ella, se deleito con sus abrazos, ella le rodeo con sus piernas y así el se adentró en el paraíso -en la televisión se escuchaba ¡abrid! ¡abrid! ¡abrid! y al otro lado del muro coreaban ¡cruzad! ¡cruzad! ¡cruzad!- ellos repetían una y otra vez sus nombres hasta que el placer los invadió.

Lentamente la respiración se normalizo, el mundo volvió a ser tangible, 9.30 de la mañana, seguían frente al televisor, el presentador decía: “anoche el pueblo alemán fue el más feliz del mundo, ha sido un día trascendental”

Ella sonrió, sí que lo ha sido.



viernes, 10 de julio de 2015

El mas acogedor de los silencios


La noche está tranquila, demasiado
o ¿nunca es demasiado?
Estamos en silencio
tranquilos como la noche,
cansados, no tristes,
solo cansados y tranquilos
y... ¿sabes?
en este silencio, en tu mirada tranquila
como la noche,
"me quedo a vivir"

miércoles, 8 de julio de 2015

¿En qué momento cambia tu vida?


Todos tenemos en mente esa frase:” el año que cambio mi vida”
Ese momento en el que la vida te pone varios caminos por delante, y hay que escoger, mas te vale que no te domine el miedo al hacerlo, ni la comodidad, porque entonces sí que la hemos jodido. Y escogemos uno, caminamos, pensamos que fue el correcto, el que nos hace mejores personas, en el que encontramos lo que nos gusta hacer.

Pero ¿y los otros caminos? Esos que dejamos a un lado, es inevitable pensar que nos hubiésemos encontrado, y yo fantaseo de vez en cuando como de diferente o tal vez parecida hubiese sido mi vida.

Y así recorrí caminos en los que perdí un día, bueno, muchos días, en cosas que no merecen la pena ¡y quien no! pero ahora pienso que esa perdida fue necesaria para mostrarme que la vida pasa demasiado rápida para perdérsela; comprendí que no merece la pena esperar algo que nunca va a pasar; que tiene sentido enamorarse y luchar por lo que uno siente; aprendí a ignorar a esas personas tóxicas porque hay muchas otras por las que sonreír o incluso sufrir; vi que la grandeza esta en aceptar los errores; me golpearon pero confieso que yo también golpee fuerte y así aprendí la valentía de pedir perdón.

Y espero que haya mas cruces de caminos, que sea difícil elegir... en los que siga aprendiendo, perdiendo, notando, comprendiendo, descubriendo, viendo, valorando, amando, sonriendo, compartiendo, cumpliendo...

Y qué bueno seria a veces poder adentrarnos en todos, curiosear, encontrarnos a Hécate en el cruce, y que con sus tres caras echara un vistazo y nos guiñara un ojo, el correspondiente al camino que debemos tomar, el ojo de la cara derecha, pues tomamos el de la derecha, el de la cara izquierda, pues a la izquierda, nos sonríe la de frente, pues ese…. pero no te fíes de Hécate porque podía evitar que el mal saliese del mundo así como permitir que entrase, por algo se la relacionaba con las hojas del álamo negro que son oscuras por una cara y clara por la otra.

 En el cruce tomemos el camino, ese que nos dicte el corazón… ¡NUNCA FALLA ¡




viernes, 3 de julio de 2015

La música convierte un momento en poesía



Y que decir de las canciones, de la música que nos acompaña, que marcan nuestras vidas, sellan etapas e inauguran y les dan la bienvenida a otras.

La música nos envuelve, a veces en nuestra memoria percibimos un leve sonido, lejano… que empieza a instalarse en nuestra cabeza como un murmullo que va creciendo cada vez mas y mas, hasta hacerse totalmente nítido y ya no solo se apodera de nuestra cabeza, en instantes también del corazón, dando luz a un momento, a un día, a un encuentro, a una tarde de otoño, a ese tren que nos aleja de lo que ya sabemos que siempre será algo para recordar.

Como dijo Aristóteles “la música purifica las pasiones y provoca en los humanos una alegría inocente y pura” y Pitágoras la definió como “ese alimento del alma”


Canciones que expresan por nosotros lo que sentimos, lo que pensamos, esas canciones de las que te apropias, las haces tuyas,  porque reflejan nuestro estado emocional, de alegría, de amor, de fragilidad, del dolor de un adiós, de la dulzura de un recuerdo lejano… y nos da la impresión de que su autor miro a través de nuestros ojos, escruto nuestras entrañas y así las creo.

Aquellas que expresan por nosotros lo que no queremos o no nos atrevemos a decir, por pudor, por timidez, por orgullo, por no hacer daño… o por razones que ni nosotros mismos llegamos a entender.

Canciones que nos recuerdan los primeros besos, primeros abrazos, primera cerveza, primer cigarro, primeros encuentros ya lejanos, noches de locura, noches de soledad, lugares…

Canciones de cuando éramos niños y jugábamos en la calle al corro, a la comba, al tejo, a ciminicerra… mientras nuestros mayores estaban sentados en sus sillas de anea en la puerta, en las noches de primavera y verano.

Canciones con las que protestábamos cuando éramos muy jóvenes, y alzábamos la voz para revelarnos contra el régimen social y político de aquel momento, de otra época.

Son tantas las canciones que nos hacen vibrar, que nos erizan la piel, que nos evocan una sonrisa o una lagrima, un “te extraño”, o… ¡todo a la vez¡


Aun estoy pensando… ¿con cual me quedaría? Pero no puedo, ni quiero quedarme solo con una porque tengo la suerte de tener tantas como momentos hilvanaron hasta convertirlos en poesía.




(...anda, subámonos al tejado y cuenta... cuéntame lo que quieras...)

miércoles, 1 de julio de 2015

AL FRESCO, ARREGLANDO EL PUEBLO, EL MUNDO Y… ¡LO QUE HAGA FALTA¡



En la noches de verano la gente de los pueblos (digo de pueblo porque crecí en uno y es lo que conozco) sacaban sus sillas bajas de enea a las puertas de la casa, un botijo de agua fresquita y hacían un corro después de cenar para debatir amigablemente sobre todas las cosas humanas, que mira tú qué buena cosecha, y mejor que hubiese sido sino hubiera habido la granizada; las higueras vienen cargadas habrá mermelada para todo el invierno; la vaca se me puso mala; ahora otra boda tendré que ponerme a coser o se me echara el tiempo encima; niño no des la luz del portal que se me llena de moscas… y así entre cotilleos y tratos sobre cosechas o ganado en los que solo hacía falta como firma la palabra pasaban plácidamente las horas, bajo la noche estrellada, con la tenue luz de esas farolas.

Esos curiosos corros en los que se mezclaban varias generaciones, abuelos padres e hijos, varias familias vecinas, los mayores conversaban, los niños jugaban, sus gritos no parecían molestar  y poco a poco se iban sumando los adolescente que regresaban de su paseo, alguno tenía que soportar la dura mirada de su progenitor por no llegar a la hora acordada.

¿Qué fue de aquellos corros? ¡Ah! Los tiempos no son propicios para la comunicación humana. Esta la Televisión, que dicho sea de paso y no quiero ser mal hablada (como me decís) ¿Qué coño o que cojones veis en ella? (pero eso es otro tema) y no voy a citar las nuevas tecnologías porque eso también es otro tema, del que solo diré que estoy totalmente a favor. El tema ahora es que como humanos tenemos la necesidad de  interactuar en vivo y en directo, la felicidad no pasa por el individualismo feroz, ni por un beso virtual que me envías por whatsapp, que sí, que a mí también me gusta recibirlo, pero que no es eso, si es un lugar en el que te refugias, porque como refugio ya te ofrezco yo mis labios.


¿Dónde están las sillas de verano que nos invitaban a sentarnos al fresco? No son tiempos propicios para casas de puertas abiertas, esas que se abrían al amanecer y las cerraba el ultimo que se iba a dormir, pero ya no son tiempos… es el coste del progreso, y no estoy en contra de este, no cualquier tiempo pasado fue mejor pero echo de menos esas entrañables costumbres que se van perdiendo.