miércoles, 26 de agosto de 2015

FUE SIN QUERER



Nos equivocamos, fue sin querer...eso pensamos...

A veces nos damos cuenta a tiempo, otras demasiado tarde...

A veces la vida, amable, nos da otra oportunidad, otras, menos amable nos priva de esa opción de rectificar.

Hacer lo correcto no siempre es fácil, y a ti te digo que a veces lo correcto no es lo mejor, así te dí lo mejor que podía ofrecerte, te dí la libertad, fue sin querer, para que disfrutaras de amigos, de esos hijos que merecías tener, para que no te amoldaras a mi y como un camaleón adoptaras mi color, o... quién sabe, si fue porque no soporté ver que un día al amanecer a mi lado descubrieras que fuimos una equivocación, me anticipe, decidí lo "correcto", que no por ello es lo mejor, ni la verdad, esa verdad disfrazada, egoísta, lo admito, solo consulte conmigo, y así te fuiste, te desee lo mejor, que encontrases el amor sin punto final, pero durante un tiempo se quedo tu sonrisa en el colchón.

Escribo, lo intento, pero no encuentro las palabras adecuadas, a veces lo mejor es no buscarlas, o quizás las palabras adecuadas las tienes tu.

Y es que el corazón es como un mapa del mundo, pero un mapa medieval (esto lo leí en algún libro y seguramente mi memoria lo adaptara, le dará otra forma, que me perdone el que lo escribió) Jerusalén en el centro, Roma era mas grande que África y lógicamente América no aparece. El corazón es una especie de mapa, uno esta en el centro y todo lo demás es desproporcionado, aquellos a quienes has amado ocupan mucho espacio, pero también los que te hicieron daño, y tienes que ir ajustando la escala para ir añadiendo a mas personas importantes pero ya te digo que en este mapa de mi corazón tienes tu espacio porque una parte de mi...una parte de mi...¡eso!

miércoles, 19 de agosto de 2015

¡Y DE MOVER MONTAÑAS SOLO CON LOS BESOS!



No hay mejor estación que esta, el verano, para el tonteo, para tener claro a quién te llevarías a una isla desierta, cuando todo te parece bien, cuando crees que nunca volverás a ver la tele, ni te metes cada dos por tres en internet, desconectas, porque ahora es tiempo de dedicarnos a otras cosas.

El verano, que se presenta como unos folios en blanco para escribir la historia, la que quiera. Un tiempo en el que no existe ni el presente, ni las amistades borrosas, ni los sueños amputados.

Me adentro en el jardín oliendo a lavanda, al mortecino aroma de los rosales, contemplando un cielo en el que las estrellas brillan como nunca componiendo una inmensa bóveda, y el tiempo carece de sentido, y amar es una aventura cuajada de promesas.


Es tiempo de salir, atrás queda la casa encendida, de vestidos ligeros, de enamorarse, de cordialidad y buena disposición, de no pensar demasiado, de bailar, de cervezas frías, de comer sin contar calorías ya sean kilos de helado o litros de gazpacho, de perdonar, de dormir y soñar y perseguir los sueños.

Es tiempo de dedicarnos a nosotros mismos, de conocernos, de escucharnos, de pensarnos.







Es tiempo de explorar nuevos lugares, de broncearnos en la playa o en la piscina, de tomar el desayuno en la terraza, de ir de camping, de cines de verano, de desprendernos de cosas y personas innecesarias.


Es tiempo de lecturas al atardecer a la sombra de un árbol, de paseos en bicicleta, de lluvias de estrellas cargadas de ilusiones, de conciertos al aire libre, de noches con aroma a mar y lunas de escándalo.

Es tiempo de que retroceda la madurez para que la adolescente le gane el terreno con sus sueños asomando, impacientes por cumplirse. Esa sensación de vivir una adolescencia prolongada, a pesar de los cepos de la edad, torciendo por unos meses el curso de la vida, rompiendo la cotidianidad.

Es tiempo de tormentas de verano, tardes en que nos sorprende la lluvia y corres a refugiarte en el primer café que encuentras, otras la recibes como una caricia y te deleitas paseando, mirando como cambia el paisaje, asomándose el otoño en medio del verano.

Es tiempo de no madrugar, y al levantarte sentir que la vida te empuja, sin mas pretensión de saborear lo bueno y nuevo que te trae el día.

Es tiempo de mover montañas solo con los besos.


"Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor, recuerda: Si eliges el mundo quedarás sin amor, pero si eliges el amor, con él conquistarás el mundo." Albert Einstein.

miércoles, 12 de agosto de 2015

NO TODO ES PARA SIEMPRE. ..¿Y?




En la vida no todo es para siempre, todo tiene un objetivo temporal, se cumple, a veces no, y llegan los inevitables cambios ¡tan temidos! ¿Por la inseguridad que nos provocan al principio? ¿Por la comodidad de aferrarnos ya no a un pasado, sino a un presente que si está bien, para que lo quieres cambiar? Ya lo dice el refrán,  “no dejes camino viejo por sendero nuevo”  ¿es así…? Pero ¿y si el nuevo sendero te deja con la boca abierta al mostrarte la belleza de un paisaje, por el que mereció la pena andar y todas las rozaduras que te haya podido causar tanto esfuerzo al caminar?

Igual es porque aún tenemos en mente esa decisión que un día tomamos y ahora fácilmente nos parece un error que marcó para siempre nuestras vidas, y no porque no la reflesionáramos, la pensamos mucho, pusimos en marcha todas nuestras neuronas, con pasos firmes que nos conducirían hacia ese destino luminoso, estable...o igual tomamos la decisión guiados por un impulso, ese arrebato repentino, un palpito en el pecho, un apretón en la boca del estómago y de nuevo esa luz que se enciende y lo ilumina todo... ¿de verdad, fue un error? Yo creo que no hay triunfos sin errores.

El cambio está estrechamente relacionado con la capacidad de decisión, cuestión de carácter, el miedo a lo desconocido a unos nos empuja, nos hace andar, a otros en cambio les deja bien quietecitos, reacios a salir de ese entorno que les rodea, lo que los psicólogos llaman ¿zona de confort?

Tememos decirle adiós a una rutina ya sea acogedora o no (he visto a gente magnificar virtudes donde no quedaba ni la más triste sombra de lo que fue),  a esos días, meses, años, en los que no salen las palabras, ni las risas, ni los besos, ni las ganas…porque las relaciones sean del tipo que sean, un día se acaban aunque no lo tengamos en la agenda, así, sin avisar, sin darnos cuenta o sin querernos enterar, y alargamos la agonía por pereza, no quiero pensar que por incapacidad, ni por miedo al adiós aunque en lo más hondo de nuestro ser sabemos que no nos hace crecer, sin entrar ya en si nos va “apagando”. 

 Esa obsesión por no querer perder este "aire, ni la eterna mirada a los mismos edificios, mismos jardines que timidamente crecen en los mismos paseos, ni la cálida conversación de los mismos amigos cada día en el mismo bar, y así dejamos de descubrir nuevos aires, nuevos bosque, mares... y que os digo de los amigos, los de verdad se mantienen en la distancia, se enriquecen con todo lo nuevo por compartir.
Pero la vida va pasando, a veces tomará su propio impulso, girará, dará mil vueltas, a veces enloquecida, a veces serena, nos empujará hacia el abismo o hacia el paraíso, pero vas aprendiendo y aprendo que no todo es para siempre, voy cerrando etapas, anhelando que cada una sea mejor que la anterior, aunque me ponga en un lugar diferente, aunque el camino se tuerza y haya que cambiar de rumbo y hasta el destino, se adaptarme a los cambios,  en el recorrido quiero experimentar cosas nuevas, emociones distintas, nuevas costumbres, ya no tengo miedo a tropezar y desterré de mi vocabulario la palabra fracaso.

El tiempo me enseñó a no construir muros imaginarios, que la edad es solo un numero si no le añades el valor de la experiencia, que si hay ganas los obstáculos no vencen. Si alguien me hubiese dicho hace unos años todo lo que iba a cambiar, me hubiese reído, no me lo creería, y ahora me río de veras ¡jamás pensé que los cambios, a veces importantes, otras insignificantes, me aportarían tanto!

Dime, ¿te apetece un cambio?


¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo? (Vincent Van Gogh) 

martes, 11 de agosto de 2015

MUY BREVE



Sí, yo también soy de esas personas que estamos dentro de ese grupo que pretenden mejorar el mundo, sí, de la que las pupilas y hasta la piel se dilatan con el simple roce de la felicidad, ante tantas cosas buenas de este mundo, y se contraen ante tantas injusticias.

Pero también soy de esas personas que estamos dentro de ese grupo, en los que hay momentos en que aunque me quieran vender "hay gente que está peor que tú" Ah¡ el corazón no entiende, tiene sus "dolores privados", y los resiste... y los sobrevive.


"¿Quieres que sienta dolor por niños que mueren de hambre? Yo siento dolor por ellos
¿Quieres que proteste contra las guerras que siguen en las montañas? Yo protesto.
Pero el corazón tiene sus dolores privados: ni siquiera todas las grandes causas buenas de este mundo pueden impedir que llore por un amor perdido."
(Arnold Wesker, Las cuatro estaciones)

miércoles, 5 de agosto de 2015

CON EL ALMA EN UNA NUBE




En un post anterior, rescate una canción del baúl de mis recuerdos, y esta dio paso a otra, El Maestro, esta siempre en mi mente va asociada a una película, La Lengua de las Mariposas, primero fue la canción, luego la película, ya inseparables, y así viene a mi mente otra época (que yo no viví), donde el futuro de España se fraguaba a sangre y fuego,  al alba de esa estúpida guerra civil en la que no habría gratos recuerdos en un patio de Sevilla y si muchas cosas para no recordar, como decía Machado,  la muerte en silencio acechando, mudez y miedo, esperanzas truncadas, ideas irreconciliables. Nadie tiene derecho de poner a nadie ante el dilema de tener que elegir, de pagar con la propia vida la defensa de las convicciones, sentimientos. ¿Qué necesidad había/hay de anular unas a otras para sobrevivir?

En la película, en un pueblo rural perdido, se mezcla la amistad de esa infancia que te inicia en la vida, con la del adulto, viejo soñador, ese Don Gregorio, profesor republicano intentando que el alumno asista a clase, este no quería ir “porque en la escuela pegan”.

Con buen corazón se centra en enseñar a pesar de todos los pesares  y miserias que les rodean, alternando la lista de los reyes godos con la exploración de la naturaleza, los conocimientos atrapados en los libros con la sabiduría popular, aquellos maestros que el mundo no se lo ponía fácil (sobre todo en el mundo rural en contraste con el mundo urbano) y ellos  convencidos como Don Gregorio  que “la libertad estimula el espíritu de los hombres fuertes” y así quería pasar de esa enseñanza de domesticación (entiéndase esta como simple transferencia del conocimiento) a la educación para la libertad.

Esa mezcla de amistad, traición, miedo, amor, venganza…

Y ese final ¡joder! como dijo José Luis Cuerda: “Por primera vez he rodado  una película que ha hecho que mis tripas vibren como las cuerdas de un contrabajo”

Pues del mismo modo vibraron las mías ante ese final, derrotista, profundamente triste. El vencido, el maestro con la cabeza inclinada por la desesperación, por no querer ver ese rechazo tan profundo; los vencidos,  los ideales de la republica; los ojos inocentes de un niño tirando piedras y gritando. Piedras, gritos, inocencia, destruyendo, devastando el sueño de Don Gregorio de criar una generación liberada.

Una obertura de que la mitad de los españoles, los que apoyaron la republica, vivirían angustiados, en una continua zozobra, cada vez que en la madrugada se escuchase el frenazo de un coche o golpear con los nudillos una puerta…

Qué paradoja ¿no? los que introducen en sus proclamas patrióticas conceptos como honor y justicia...

Lagrimas como puños surcan mis mejillas en ese final cada vez que la veo…por muchas veces que la vea.


“En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico. Y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro: si conseguimos que una generación, una sola generación, crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad. Nadie les podrá robar ese tesoro.” (Don Gregorio-Fernando Fernán Gómez)


PD: Me levanto, apago el ordenador… saquemos el plasma al porche y en silencio bajo este cielo de estrellas disfrutemos de los tesoros de nuestro cine




martes, 4 de agosto de 2015

EL MUNDO SEGUIRA GIRANDO



Primer domingo de agosto, no es que hayamos madrugado mucho, algo más de lo normal para este día de vacaciones, sentados en esta terraza con vistas al mar, a la calma, café solo largo para mí y tostadas de aceite con tomate, aunque como me gustan realmente es con mermelada de tomate, pero raramente la encuentro en los bares, antes compré el periódico, esa costumbre mía de los domingos, le doy la vuelta… me miras sonriendo

-         ¿Qué?

-         Esa costumbre tuya –me dices- de empezar periódicos y revistas de atrás hacia delante

Si, esa costumbre, empiezo por la ultima pagina… será porque al final esta lo más placentero, el ocio, cultura, deportes… como queriendo postergar las desgracias y problemas del mundo unos minutos más, un sorbo al café y paginas de conciertos estivales, libros para el verano, paso otra página, casi no leo, solo los titulares…un bocado a la tostada, la jungla de Calais, campamento donde esperan hacinado multitud de inmigrantes… un sorbo al café…

-         ¿te apetece un paseo hasta el faro?

-         ¿Andando? –me dices- está bien, pero sin prisas

Otra página, el ministro Wert embajador de la OCDE en Paris…piso de 500 metros…alquiler 11.000 euros al mes… ¡Cabrón!  Bueno el paraíso no está en 500 metros, y nos reímos, la playa, el sol, todo parece quedarnos demasiado lejos…voy a dar otro sorbo al café, la taza esta vacía, pido otro, es un lujo que me puedo permitir, y paso pagina…un hombre degüella a sus hijas para vengarse de su ex esposa, mas muertos, aquí ni me detengo…mi mente hoy no quiere pensar en esos detalles, de cómo podemos preocuparnos más de si el color del bolso es adecuado para el de los zapatos,  si miramos a otro lado al leer lo que ocurre dentro y fuera de nuestras fronteras,  de porque nos hemos vuelto tan superficiales… creo que hoy el día solo me invita a valorar lo que tenemos pero me grita que no demos la espalda a los problemas del planeta.

Pides la cuenta, le sonríes al camarero deseándole que tenga un buen día, de la mano por la orilla nos dirigimos hacia el faro, ese faro testigo de encuentros, viajes que llegan a buen puerto, naufragios… de tristes noches de invierno, de lunas llenas, noches de verano en las que bailan los enamorados…

De pronto me doy cuenta que olvide el periódico… no importa, el mundo seguirá girando.