jueves, 31 de diciembre de 2015

¡QUE BAILEN LAS ESTRELLAS¡





“La palabra humana es como una caldera rota en la que tocamos melodías para que bailen los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas.”

Madame Bovary
G.Flaubert



Que bailen los osos... pero no dejemos de intentar conmover a las estrellas!







miércoles, 30 de diciembre de 2015

Y LA VIDA NO ME DIRÁ SÍ A TODO...



…y la vida no me dirá si a todo…
Pero un día al salir a la calle, el aire que me rodea es distinto, noto algo nuevo y bueno, como se debe de sentir ese brote verde de la rama de cualquier árbol al inicio de la primavera, aspiro hondo ese “algo nuevo y bueno”, con un toque de ese miedo misterioso y placentero, siento que el mundo, esa pequeña parcela del planeta al que pertenezco está creciendo, mientras yo estaba en casa o en clase…y una vez más tengo que estrenarme a mí misma.

Porque un día tu brazo rodeo mi cintura, tu mano se poso en mi estomago tomando posesión de él, tu barbilla en mi nuca y susurras ¿Desayunamos? Y entonces el futuro pertenece a esa voz… ¿Desayunamos?...

Cierro los ojos, y veo una casa encalada de blanco, una cama deshecha, el sol entrando por la ventana, la torre de humo saliendo por la chimenea, los matices del cielo: resplandeciente al amanecer, intenso al mediodía y oscuro y algo mortecino al atardecer. Y respiro, respiro calma, sin prisas…al margen de los bailes del mundo… y escucho… escucho el sonido de la intimidad.

Y esos son días importantes, todos los tenemos, con suerte muchos, el día que aprendes a montar en bicicleta, el que terminas la carrera, el que te enamoras, el que obtienes el primer sueldo, el nacimiento de los hijos… y luego están esos días importantes en los que comprendes, entiendes, adquieres serenidad y cambias el rumbo.

Ese día importante en el que te das cuenta que la vida no es una carrera, que no cuentan los que te persiguen, ni los que te adelantan, solo cuentan los que te acompañan, ese día en el que aprendes que el amor es mas fácil hacerlo que deshacerlo, que importante es acostarse pero más importante sonreírle al despertar, como dijo  Borges “la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar el alma”, que la entrega no es dependencia, que si te quiere(s) no hay que demostrar que “merece(s) la pena”…

Importante ese día que no te contagia esa enfermedad llamada obsesión, por el éxito, el poder, un cuerpo perfecto, por ser mas…siempre mas, mas de todo...y ves con los ojos del corazón y hasta del alma lo que es prioritario, lo que es valioso, que las mejores posesiones son las experiencias, eso es lo único que te vas a llevar, cuando digas adiós a este mundo, tu dinero, tu casa, tu coche…aquí se quedarán, ni una lagrima derramaran por ti, pero tu tiempo tu vida…no la malgastes…



Porque sé que yo no parare de hacer planes y la vida no me dirá sí a todo...pero a ver ¿Quién me quita lo bailao?

martes, 22 de diciembre de 2015

EN MI BOLSO


Me han regalado una agenda, así que me dispongo a estrenarla de una manera diferente, en las primeras hojas reflejo lo que “sin promesas” será una lista de objetivos realistas pero apetecibles, con más de un capricho (porque yo lo valgo), descubrir nuevas sensaciones en desafíos que puedo y debo cumplir.

No citare lo clásico, lo de toda la vida, porque comer bien, dormir mas (aquí debería de poner menos), hacer ejercicio, dedicarme tiempo…eso ya se me da bastante bien, y más en esta tierra que la vida sale a la calle, nos gusta vivir al sol y reírnos en la noche cerveza en mano.

Incluiré en esta lista un viaje sola, porque llegara ese momento en el que necesite escucharme, hablarme, discutir conmigo, teniendo como único testigo los increíbles paisajes que me rodearan, y volver siendo amiga de mi misma, lo que lleva a ser mas amiga de los amigos... y a querer mas... porque cuando se enciende esa luz interior...¡wow! (o como diría Sultán ¡Guau!)

Seguiré leyendo, escuchando música, conversando, gin tonic en mano hasta el agotamiento, hasta que nos sorprenda el amanecer.


En mi bolso llevare esta agenda, acompañada de responsabilidades, un poco de planificación, un puñado de entusiasmo, unos cuantos sacrificios, se colara algún miedo, meteré besos de esos que seguro necesitare a deshoras y en el momento oportuno…¿Demasiada carga? No, eso es lo mejor, la ligereza de lo intangible, el poco peso de lo importante, de aquello por lo que merece la pena luchar...

Y muchos sueños, todos acompañados de ternura, de amor, de abrazos y besos antes y después de cumplirlos, de la belleza de lo cotidiano, de la magia del momento… porque soy de la tierra donde la poesía habla con el corazón en los versos de Machado; de las pasiones de Lorca; de la locura de Jiménez; del cambiante mar de Alberti; del polémico Gala; del jinete Muñoz Molina; de los pinceles barrocos de Velázquez  y Murillo; de la chiquita piconera de Romero de Torres; los dos genios flacos, uno el príncipe gitano del cante jondo, el otro unas manos pegadas a una guitarra, Camarón y Paco de Lucía;  de la voz de amores imposibles y amantes ilícitos de Sabina… ya veis cuanta riqueza encierra esta tierra ¡tanta riqueza y tan pobres!

Porque quiero que todo esto un año mas me acompañe, para seguir creciendo, enriqueciéndome, porque hay dos tipos de personas las que merman y las que potencian la vida, y yo me empeño en ser de las segundas.


Creo que empecé una lista y me fui por los Cerros de Úbeda…



"LA BARRIGA SE SACIA RÁPIDO, EL ESPÍRITU NO SE SACIA NUNCA"
(PACO DE LUCÍA)

sábado, 12 de diciembre de 2015

DE AÑO EN AÑO



Ya se puso en marcha toda la maquinaria publicitaria, luces encendidas, el anuncio de la lotería…ya se festeja en restaurantes cenas copiosas, los salones se preparan para las reuniones familiares, la exaltación de la amistad impregna el ambiente y como las flores en primavera la solidaridad vuelve a casa…

¡es Navidad!

Esta época, que parece que se deleita con nosotros, se rie, a unos les angustia, a otros les emociona, nos perdona o sentencia, nos hace más solidarios, enterramos rencores, perdonamos y somos perdonados, hacemos buenos propósitos, compartimos, parecemos mejores...pero...¡Ah! …no perdura, al final se aleja, nos suelta, parece despedirse con un "venga, ya podéis volver a la normalidad, dentro de un año os vuelvo a invadir"


Y yo que viviría en una eterna primavera… me pregunto ¿no deberíamos impregnarnos todo el año del espíritu de la navidad?



¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar! (Charles Dickens)

PENSAD LO QUE REGALÁIS...¡NO SON UN JUGUETE!



“Yo no creo haber hecho nada malo esta mañana….
Me parecieron todos muy nerviosos. Iban y venían por los pasillos, esquivándose unos a otros. Ella le gritaba a la madre de él, y los dos niños, con las manos llenas de cosas, entraban en el dormitorio de los padres, que yo tengo prohibido.
La pequeña –la más amiga mía- chocó contra mí dos o tres veces. Yo le buscaba los ojos, porque es la mejor manera que tengo de entenderlos: los ojos y las manos. El resto del cuerpo ellos lo saben dominar y, si se lo proponen, pueden engañarte y engañarse entre sí; pero las manos y los ojos, no.
Sin embargo, esta mañana mi pequeña ni me quería mirar. Sólo después de ir detrás de ella mucho tiempo, en aquel vaivén desacostumbrado, me dijo: “Drake, no me pongas nerviosa. ¿No ves que no vamos de veraneo, y están los equipajes sin hacer?” Pero no me tocó ni me miro. Yo, para no molestar, me fui a mi rincón, me eché encima de mi manta y me hice el dormido.
También a mi me ilusionaba el viaje. Les había oído hablar días del mar y de la montaña. No sabía con certeza qué habían elegido; pero comprendo que, en las vacaciones – y más en estas, que son más largas que las otras dos- mi pequeña podrá estar todo el día conmigo. Y lo pasaremos muy bien, estemos donde estemos, siempre que sea juntos…
Tardaron tres horas en iniciar la marcha. Fueron bajando las maletas al coche, los paquetes, la comida- que olía a gloria- y los envoltorios del último momento. Yo necesitaba correr de arriba abajo por la escalera pero me aguanté. Cuando fueron a cerrar la puerta, eché de menos mi manta. Entré en su busca; me senté sobre ella; pero él me llamó muy enfadado. – “¡Drake, venga! “ –, y no tuve más remedio que seguirlo.
Mientras bajaba, caí en la cuenta de que, en el lugar al que fuéramos, habría otra manta. Ellos siempre tienen razón. Los tres mayores, mi pequeña, su hermano y yo…. Era difícil caber en aquel coche, tan cargado de bultos; pero estábamos bien, tan apretados todos.
Yo me acurruqué en la parte de atrás, bajo los pies de los niños. La madre de él se sentó en un extremo, que suele ser su sitio, y todavía no se le habían olvidado las voces de ella, porque no decía nada; solo miraba las calles y las calles y la luz, que era muy fuerte, a través del cristal… Los niños se peleaban con cualquier pretexto esta mañana; seguían muy nerviosos. Yo sufrí sus patadas con tranquilidad, porque sabía que no iban a durar y porque era el principio de las vacaciones.
Cuando, de pronto, el niño le dio un coscorrón a mi pequeña, yo le lamí en cambio las piernas con cariño; pero ella me dio un manotazo, como si la culpa hubiera sido mía. La miré para ver si sus ojos me decían lo contrario.
Ella, mi pequeña quiero decir, no me miraba. Fue cuando ya habíamos perdido de vista la ciudad. Él se echó a un lado y paró el coche. Los de delante daban voces los dos no sé si por qué discutían o por qué. La madre de él no decía nada; ya antes había empezado a decir algo, y ella el corto con muy malos modales. Tampoco los niños decían nada….
Él bajó del coche y cerro de un portazo; le dio la vuelta; abrió la puerta del lado de los niños, y me agarró por el collar.
Yo no entendí. Quizá quería que hiciese pis, pero yo lo había hecho en un árbol mientras cargaba y disponía los bultos. Empujó con violencia la puerta, y volvió a sentarse al volante. Oí el ruido del motor.
Alcé las manos hacia la ventanilla; me apoyé en el cristal, detrás de él vi la cara de mi pequeña con los ojos muy redondos; le temblaban los labios… Arrancó el coche, y yo caí de bruces.
Corrí tras él, porque no se daban cuenta de que yo no estaba dentro; pero aceleró tanto que tuve que detenerme cuando ya el corazón se me salía por la boca… Me aparté, porque otro coche, en dirección contraria, casi me arrolla.
Me eché a un lado, a esperar y a mirar, porque estoy seguro de que volverán por mí…….Tanto miraba en la dirección de los desaparecidos que me distraje. Y un coche negro no pudo evitar atropellarme……. No ha sido mucho: un golpe seco que me tiró a la cuneta….
Aquí estoy. No me puedo mover. Primero porque espero que vuelvan a este mismo sitio en el que me dejaron; segundo, porque no consigo menear esta pata. Quizá el golpe del coche negro aquél no fue tan poca cosa como creí……..
Me duele la pata hasta cuando me la lamo. Me duele todo…….
Pronto vendrá mi pequeña y me acariciará y me mirará a los ojos. Los ojos y las manos de mi pequeña, nunca serán capaces de engañarme.
Aquí estaré… Si tuviese siquiera un poco de agua: hace tanto calor y tengo tanto sueño……
No me puedo dormir. Tengo que estar despierto cuando lleguen…
Me siento más solo que nadie en este mundo… Aquí estaré hasta que me recojan. Ojalá vengan pronto….”
Antonio Gala.