domingo, 28 de febrero de 2016

¿QUIERES QUE TE CUENTE UN CUENTO…?



Estaba en su mundo, el paralelo al planeta tierra, similar en cuanto a características físicas, casi la misma proporción de agua que de tierra, mucho más pequeño, la misma belleza geográfica pero diferente, casi perfecto,  no recordaba cómo había llegado hasta allí, pero había vuelto, durante unos años (demasiados) había estado en la tierra, pensó que le gustaría, y no estuvo mal porque en la tierra lloró y también rió con más intensidad, en este mundo todos los sentimientos se dulcificaban, se allanaban, el sufrimiento no existía, pero tampoco la vida a carcajadas, todos los habitantes cubrían sus necesidades, no solo las básicas, todas eran todas.

Sentada en una hamaca, mirando a ese mar que era de un azul muy claro casi blanco, muy transparente, la arena de un blanco roto, con un libro en la mano, pero la mirada perdida, no leía, solo recordaba imágenes sueltas.

Cuando un día decidió visitar la tierra, pensó que la experiencia sería mejor, pero no supo aprovecharla, al menos eso es lo que sentía, igual tuvo muchas oportunidades al alcance de su mano pero o no las vio o pensó que llegarían mejores y las dejo pasar, eso es lo que sentía y así paso el tiempo, esperaba encontrar el amor y lo encontró, más de uno… intensos y diferentes, esperaba tener amigos y los tuvo, muchos pero pocos buenos, como el resto de los mortales, satisfacción  en el trabajo, los humanos trabajan demasiado descuidando la calidad de vida, y en su mente un incipiente deseo de volver… A pesar de todo espero, un año y otro, y otro…  finalmente pensó que lo mejor sería regresar a este mundo, con el que tampoco se identificaba, no era de ningún lugar.
Y un día despertó aquí, rejuvenecida, llena de vida, como si hubiese retrocedido 20 años atrás. Muy de vez en cuando le venían imágenes de un viaje largo no muy placentero, a veces inconsciente y casi agonizante, pero siempre con la seguridad de que no era el fin, sino el principio de algo nuevo, tranquila y feliz, con muchas cosas que igual echaría de menos, aun no lo sabía, eso solo el tiempo lo diría.
 
Se concentró en el libro, El Jinete Polaco, ¿de dónde salió? Seguramente lo traería con ella, se desarrollaba en un pueblo, Magina,  que le resultaba familiar, aunque no el nombre, al leerlo recordaba imágenes sueltas de una infancia que aunque parecía ser la suya, no lo era, pero allí estaba en una calle polvorienta, de casas bajas casi primitivas, todas con las puertas abiertas, y desprendían un olor que intentaba recordar, a comida mezclado con el calor de las vacas, estas no le gustaban, las veía pasear por las calles y procuraba alejarse, había muchos niños jugando y personas mayores sentadas en las puertas de las casas, charlando y riendo a veces, otras veces más serias y tristes. Recordaba esa diferencia abismal entre hombres y mujeres,  la mayoría de los hombres eran trabajadores del campo, cabizbajos, las mujeres dedicadas a los quehaceres de la casa y cuidado de los niños.

 
Volvió a mirar a ese mar casi blanco y se preguntaba de donde saldrían tantos recuerdos, imágenes sin secuencia, una calle bastante amplia y al final una fuente, mujeres con cantaros y ella se veía jugando,  riendo, corriendo alrededor con tan mala suerte que tropezó estampándose contra uno de esos cántaros que rompió, pero no recordaba de quien era, ni si alguna de aquellas mujeres le regaño por romperlo, o por el contrario la recogió con ternura, vio su rodilla sangrar, miro al mar, y se volvió a preguntar de donde salían esas imágenes, porque en los años que paso en la tierra no las vio, o no lo recuerda,  su vida en la tierra empezó cuando ya tenía 18 años y acababa de empezar la universidad, eso sí que lo recuerda claramente.


Estaba en una residencia solo de chicas, fue al baño, se echó en la cama porque estaba un poco mareada a causa de la menstruación, cuando despertó no sabía cuánto había dormido, pero ya no era esa muchacha de pueblo, de ese pueblo que no recordaba el nombre pero que se parecía tanto al llamado Magina de ese libro, El Jinete Polaco, ella en ese cuerpo que se parecía tanto al suyo, igual que la cara o el pelo, distintos, pero con un parecido formidable, y no fue muy consciente del cambio en ese momento, su mente recordaba todo lo más reciente, clases, amigos, familia, pero solo lo más reciente, por eso no llegaba a entender porque precisamente ahora la invadían todas esas imágenes, que seguramente permanecieron en algún rincón escondidas, temerosas de salir. No la mato, sabía perfectamente que tomo ese cuerpo sin vida, le dio aliento y espíritu, ahorro mucho sufrimiento a  madre, padre, hermanos, amigos, porque en la tierra se sufre, no están preparados para algo tan natural como abandonar ese mundo. Porque es difícil abandonarlo, a pesar de sus miserias, eso pensaba… ella que no era de ningún lugar.


Al principio seguía las costumbres de esa muchacha, pero en el fondo estaba perdida, confusa, miedo no tenía, a veces se adaptaba con precaución a las circunstancias. Y así paso el periodo universitario con intensidad, ahora siente desde la lejanía del espacio y el tiempo que  podía haberlo disfrutado mas,  miraba y observaba, observaba y miraba, todos tenían una rutina y la mayoría parecían felices, y le costó entender, porque no es que no entendiera, por ejemplo en las clases, entendía, pero no el porqué enseñaban cosas que en su mundo no tenían cabida, no eran esenciales, no eran necesarias, y muy superficiales, la oferta y la demanda, si hay mucha oferta bajan los precios, si hay poca oferta suben los precios, así funcionaba este planeta llamado tierra, en el que si había mucha oferta, esa oferta no llegaba a todos los rincones, o era una oferta no necesaria, pero eso no le preocupaba, su interés estaba en la gente, hizo amigos, en la residencia y en la universidad, todos tan distintos y tan iguales a la vez, con casi las mismas inquietudes, recordó a la chica pecosa no muy guapa, como allí se decía muy buena persona, muy buena amiga, con buenas notas, sociable, alegre y como a tantos otros le perdió la pista casi nada más terminar la universidad, tantos y tantos con los que disfruto de muy buenos momentos…y aquella otra que daba clases de matemáticas en magisterio con la que tanto se divirtió, la que tanto la apoyo cuando el amor se estaba desintegrando y a la que el cáncer le gano la partida, eso dolió...


Algo interrumpió sus recuerdos, un sonido no muy lejano, miro al mar y vio que venía el páter en su barca, le sonrió, él le hizo un gesto con la mano para que se acercara y subiera, dejo el libro a un lado y fue a buscar la llave, cuando de pronto se acordó que no había tal llave, no había ninguna necesidad de cerrar, en este mundo, no había ningún motivo para cerrar puertas, así que se dirigió a la orilla, el agua tenía una temperatura que le agradaba, como la piscina en verano de aquella casa en el campo, cuando el agua le llegaba por las rodillas espero a que la barca se acercara, subió en ella, le encantaba era como un pequeño porche flotante, con unas pérgolas de madera con una especie de toldo muy fino, con varias hamacas y plantas verdes muy brillantes, con margaritas casi de todos los colores, amarillas, rosas, azules, violetas, naranjas, una mesa baja con jarrones de agua fresca y bandejas de fruta  que no se parecían a las de la tierra, aunque el sabor era parecido al mango, a la piña, otras a los higos.
 
Saludo al páter,  este le dijo que tenían que ir a la entrada, la misma por la que ella hizo su aparición un tiempo atrás ¿meses?, porque alguien había llegado y por lo que le comunico el guardián parecía hablar el mismo idioma que ella en la tierra, le latió el corazón más aprisa, un terrestre aquí, con las pocas probabilidades que existían de que eso ocurriera, aunque no imposible. Después de cruzar el canal sin prisa, llegaron a la puerta, que es una forma de hablar, porque tal puerta no existe, solo un espacio amplio, como una playa con arena muy fina, el mar y al otro lado pequeñas dunas de arena, con algo de vegetación…

¡Y allí estaba!
 
 
“Uno aprende, cuando se hace viejo, que ninguna ficción puede ser tan extraña ni parecer tan improbable, como lo sería la simple verdad” (Emily Dickinson)

sábado, 27 de febrero de 2016

FABULANDO




Pura magia o puro truco por el que nos apetece dejarnos embaucar.

Realidad con muchas gotas de ficción, ficción con otras tantas gotas de realidad, todas para transportarnos a otro mundo, a gran velocidad, hacia el futuro o hacia el pasado, nos hace morir y nos devuelve a la vida, dejándonos fascinados en este o con las manos bien abiertas para darle una sonora bofetada a la sociedad.

Nos hace olvidar  o recordar, creer lo increíble de forma maravillosa, nos inunda de millones de momentos que desatan millones de emociones.

Nos pone alegres o tristes, abrazando la esperanza, o angustiándonos sin concesiones, porque la esperanza no existe, aunque duela, porque la verdad puede ser el paraíso o el infierno.

Escrutando en nuestras entrañas para aflorar sentimientos y lo más importante, la posibilidad de entenderlos, de entendernos, nos expone los hechos, nos da pistas, nos induce a un final, que cambia sin ninguna impunidad ante nuestros ojos para perforarnos el corazón.

Aparentemente el mundo sigue siendo el mismo, y aun así tenemos la certeza de que existen otros mundos, sin cambiar, percibimos en nuestro interior otras vidas, nuevos paisajes, nuevos personajes… y fabulamos…somos narradores y protagonistas, actores y dramaturgos…
 

¿Qué de que hablo…?

De literatura…de amor…de cine… de la vida…pintura…música…

DIMELO TÚ




 
El arte es lo que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza. (G Deleuze)

 

sábado, 20 de febrero de 2016

EN ABSTRACTO



De las tinieblas a la luz…

Del dolor a la felicidad…

De la dulzura a la crueldad…

De escribir para enmendar la vida…

De instantes que cambian nuestro rumbo…

De dejarse ir, y que las olas te traigan de vuelta…

De cómo extender la noche y retrasar el amanecer…

De sonreír aun cuando el futuro no se presente brillante…

Del mundo a veces pavimentado con cristales rotos, otras con flores de azahar…

Del viento que golpea fuerte la ventana para anunciándonos que los cambios están cerca…

De cómo la boca del estomago es el perfecto barómetro ante la presión de las emociones…



Y de lo único que aún estoy segura es de que la vida es magia.


"Cuando abro mis ojos al levantarme cada mañana, no me encuentro ante el mundo, sino ante infinitas posibilidades de mundos" (Colin Wilson)

domingo, 14 de febrero de 2016

EL AMOR CUESTA...


Siempre se ha dicho que el amor es para los blandos, para los ñoños, pero nada de eso, oigan, hay que armarse de valor y de coraje, para que esté por encima de todas las cosas, para que no lo devore la rutina, ni el aburrimiento, para pasear cogidos de la mano, para que el beso de buenos días no solo no se olvide, sino que sea imprescindible, para enterrar la frase no tengo tiempo, porque tiene que haber tiempo, para preparar una cena juntos, para aparecer espontáneamente a mitad de la mañana de un día duro de trabajo por el simple placer de compartir un café, para un domingo desprenderse de la pereza y el pijama para dar un paseo en bicicleta, para olvidarse de ser practico, para que no se acabe la novedad ni la pasión, para aprender a pedir perdón cuando en un arrebato se ofende, para sacar la mejor versión de uno mismo, tanto que estés encantado de conocerte, para…tantos “para” que no se transformen en “es que ya no”

Así que el amor cuesta, cuesta más que ponerse a planchar cualquier día de agosto a 40º, cuesta más que ponerse a estudiar a las 4 de la tarde en el mes de junio, cuesta comprobar todas las frases cursiles que eres capaz de decir, cuesta como una rozadura en el pie por esos zapatos que te encanta,  cuesta como cuando escribo algo y llega el momento de darle al botón de publicar, cuesta esfuerzo,  cuestan gestos, cuesta dejar de pensar en “yo” para pasar al “nosotros”

Cuando iba al colegio una monja nos dijo, no dejéis que un hombre os diga te quiero, denota posesión, quiero un coche, quiero una casa… querer es más fácil, pero amar…¡joder¡ es más difícil, eso es lo que tenéis que buscar, aunque yo pienso que hay te quieros que suenan a te amo.

No es necesario que sea como en una película americana, por dios, tampoco es eso, y quedar el día de san Valentín en lo alto del Empire State como Cary Grant y Deborah Kerr, o el siempre nos quedara parís de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, o que nos digan que “mi vida no comenzó hasta que vi tu rostro” como en Cumbres Borrascosas, o un paseo en vespa como Gregory Peck y Audrey Hepburn, (que dicho sea de paso ya me gustaría), o un paseo por las nubes, o morir en el titanic…


Está claro el amor es para los valientes, ya lo sabéis (millones de escritos hay sobre ello) de ahí San Valentín, que viene de valens (el que vale) o valentis (valiente), pero en el amor no basta solo un día, es un día a día.


sábado, 13 de febrero de 2016

“NI TE IMAGINAS LO QUE TE ESTAS PERDIENDO”


Tumbado en la cama, reflexionando, él, “el rey de las huidas”, él, al que la vida le sonreía, que era como la había planeado…ahora no estaba seguro, cuantas veces había oído decir a tanta gente “la vida no es como esperaba”… ¿y si lo mejor era lo que no había planeado?


Su vida era excitante, fiestas, club, mujeres atractivas, salió con muchas, muchas de ellas esperaban una proposición formal que él nunca tuvo intención de hacer, su carrera en alza, cada vez mas… ¡mas! ¡Oh, que palabra! … mas…una palabra engañosa, la devoradora de vidas, pero si, más éxito, su música, sus composiciones triunfaban, no solo en Paris, en el resto de Europa, en América…


Y en su cartera esa fotografía de Andrea con su hija de la mano camino de la playa, no veía sus caras, y aun así podía escuchar sus risas, ver el brillo de sus miradas, esa fotografía que le envió una tal Lola, solo ponía en el reverso: “ni te imaginas lo que te estás perdiendo” ¡maldita anciana!

Cuando Andrea estaba embarazada pensó en buscarla, pero lo dejo pasar, no era lo que había planeado, era más fácil ir de cama en cama, forjando éxitos.


Aprendió, con el tiempo aprendió que una mujer hermosa puede resultar aburrida, que ninguna suscitaba tanto interés en él como aquella muchacha bohemia y algo estrafalaria del sur de España, con ella fue feliz, fueron felices. Asúmelo, se decía, no se puede volver al pasado, no se puede remediar lo irremediable, no se puede salvar lo insalvable (y yo te digo, por si me escuchas Daniel, ¿lo has intentado?)


Durmió mal y poco, antes del amanecer estaba al volante, conduciendo hacia lo insalvable, sin saberlo allí estaba, al otro lado de la calle  -sonrió…”al otro lado, siempre al otro lado”- enfrente de la cafetería de Manuel, un buen tipo con el que charlo un rato mientras le preparaba un café para llevar, cruzó, sentado en el coche espero una hora, dos horas… empezó a ver niños que iban a la escuela, era septiembre, el mes de los nuevos comienzos, nuevas aulas, nuevos amigos, nuevos colores, nuevos proyectos…


Y las vio, esa niña increíble con la piel de un sutil tono dorado tatuado por un verano que no se quería marchar, con un vestido blanco y un gracioso sombrero, una miniatura de la mujer que la acompañaba, una mujer dueña de una serena belleza, de unos pasos firmes y una sonrisa que se iluminaba al mirar gesticular a su pequeña, como si le estuviese contando la mas hermosa historia.


Se sintió mal, arrepentimiento, miedo, emoción, arrancó, se marcho conteniendo las lágrimas, él, el rey de las huidas, porque a veces es mejor huir que quedarse (y yo te digo, por si me escuchas Daniel, a veces, solo a veces)


¿Cómo he podido mantenerme alejado tanto tiempo? Y esa frase rebotándole en su cabeza y encogiéndole el corazón, “ni te imaginas lo que te estás perdiendo"





"Las mañanas de domingo cuando, atontados pero felices por ese día de asueto que empieza, nos ponemos un viejo jersey cómodo y bajamos a preparar el café (...) Uno se siente deliciosamente medio dormido todavía, disfruta aún unos instantes, en silencio (...) se frota los ojos con aprecio por sí mismo y, cuando ya se eleva el olor palpable del café caliente, se sienta al fin ante su tazón humeante, (...) y, entornando los parpados, reconoce en silencio el sabor agridulce de la felicidad" (Muriel Barbery)

Introducción: ¿Os acordáis de Andrea? Aquella niña que le apasionaba  pintar http://hilvanandomomentos.blogspot.com.es/2015/05/no-dejes-nunca-de-pintar.html


La que de alguna manera unió a Lola y Manuel con un cine y unas palomitas
http://hilvanandomomentos.blogspot.com.es/2015/10/no-hay-edad-para-compartir-palomitas.html

jueves, 11 de febrero de 2016

ES DÍA DE SIEMBRA


Dicen en México que la lluvia nunca tiene malos propósitos, para los campesinos la tierra húmeda es como una perra en celo, lo dejan todo y se van a la siembra, que es como una búsqueda de los dioses y de la vida. Piensan que cuando la lluvia llega, llega la esperanza, lo dejan todo, enfrentamientos, disputas... y se vuelcan en la tierra...en la vida.

Hoy huele a tierra húmeda.

(No se donde lo leí, o si me lo contaron, tampoco se si es exactamente así)

viernes, 5 de febrero de 2016

LA VIDA SABE



"... Así que suelta las amarras y aléjate del muelle. Explora, sueña y descubre..."
Mark Twain


Que la vida sabe… sabe cuando ha llegado la hora de tejer una corona de laureles o soltar la guillotina que decapite la felicidad…

Sabe cuando es el momento en que todo cambia…o se queda todo igual y te deja con carita de tonto, mirando tus emociones hipotecadas en un instante vacio.

Sabe llevarte al paraíso o condenarte al purgatorio lleno de recuerdos.

Sabe cuando hay que apostar al cerebro para perder el corazón.

Sabe que para que algo duela antes tiene que tocarte.

Sabe que hay historias que eliges, otras nos eligen, nos poseen,  otras se marchan, de repente, sin previo aviso ni cartas astrales, ni hostias.

Sabe que el eco atraviesa las distancias y las horas que nos separan…de esto va el juego de no querer alejarte de las personas que amas.

Sabe de pérdidas de noción del tiempo, minutos que son horas, horas que son minutos.

Sabe cuando la brújula está imantada para cruzar nuestros caminos.

Sabe curar las cicatrices que dejan las palabras con la lente correctora del llanto.

Sabe de todos esos momentos que no son como los imaginas para derrumbarte o elevarte  todas las previsiones.

Sabe de los sueños que sobreviven y de los que se desintegran.


Que la vida sabe, que tú sabes, que yo sé… que a veces hay que creer en las estrellas, siendo infiel  a lo que la razón pueda probar.


"Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender."
Ortega y Gasset