lunes, 28 de marzo de 2016

LAS TRES “D” Y UNA MAS



Descansar, desconectar y disfrutar, era mi propósito de esta semana de vacaciones. Añado una más: Desear.

Deseo seguir estando siempre ahí para lo bueno y lo malo, con la certeza de que tendremos más de lo primero que de lo segundo, todo es cuestión de apreciar, arriesgar y apostar por lo que realmente nos importa, todos esos detalles que nos hacen sentir, nos hacen sonreír, olvidando los miedos o enfrentándonos a ellos, entendiendo que es bueno dar pero también recibir.

Deseo compartir café y tostadas mezcladas con besos, haciéndote así un hueco en mi espacio y tiempo, ese que tanto reclamas, que ya es hora, que sí, que no tuve que consultarlo con la almohada, porque esta no paraba de hablarme de ti, porque esta vez no quiero quedarme en el camino, espero haber llegado a tiempo.

Deseo recoger los frutos, yo que pensaba que me la jugué contigo, cuando eras tú el que más arriesgo, apostando aun sin llevar las mejores cartas del juego.

Deseo que los problemas sean retos que al superarlos los celebremos en esa terraza del bar de la esquina, y cuando no, el haberlo intentado nos llevara igualmente a una cerveza, esa tan apreciada al final del día, ya ves, aprendí la lección.

Deseo seguir tomando decisiones sensatas, pero también deseo esas decisiones así, sin pensar que nos trasladan de repente a una playa, a un historia absurda que contar y tan difícil de olvidar.

Deseo no poner excusas, siempre habrá limitaciones, condicionamientos y obstáculos, pero compartidos con una copa de vino, en pijama y abrazados, el presente determina el futuro.

Deseo cambio de planes sin previo aviso, que cambien el timón a golpe de sinceras sonrisas y miradas en el infinito.

Deseo que el tiempo que nos queda por delante este dedicado a descubrir manías, debilidades, mostrarnos las mil y una formas de sonreír, mostrarnos nuestra versión original.





“Verá, mi pequeña Amelie, usted no tiene los huesos de cristal, podrá soportar los golpes de la vida, si usted deja pasar esta oportunidad con el tiempo su corazón se irá haciendo seco y frágil como mi esqueleto. ¿A qué espera? ande, vaya a por él.”
(Amelie)

 

martes, 22 de marzo de 2016

LA MAS HISTERICA DEL AÑO


Ya es oficial ¡Adiós Invierno! No te echare de menos, ni deseare tu vuelta, no me digas que soy cruel, te soporto bien...pero no me gustas. Atrás quedaran las noches anticipadas y las tediosas ropas de abrigo.
Ahora le das paso a la primavera, la estación reconozcámoslo mas histérica del año, quizás por eso nos complace, igual que ella parece complacerse proporcionándonos lluvia en el momento más inesperado, jugando caprichosamente con las temperaturas, ahora suben, ahora bajan...y nos contagia de esa locura, nunca se está quieta emana vida a todas las horas, inyectándola por todos nuestros poros, contagiándonos de esa alegre locura.

Hace un año escribí que la primavera es la estación de la limpieza en muchos lugares, tiempo de barrer y limpiar las casas para deshacerse de todo lo malo o inservible, haciendo sitio a lo nuevo, expresando así mi opinión de que con nosotros tenemos que hacer lo mismo, un poco de limpieza interior, para dejar un buen espacio al optimismo, al trabajo duro que está por llegar...todo eso escribí...y parece que la limpieza la hice bien a fondo, porque esta nueva primavera no siento necesidad de hacer ninguna, todo está en su sitio, nada ni nadie es inservible, y aun tengo mucho espacio para los placeres nuevos e intensos, de los que no tengo ninguna duda que llegaran, así como la naturaleza emite su máxima expresión de vida, las semillas germinan, los campos se visten de mil colores, y nos atrapa, nos dejamos atrapar en esta fiesta multicolor, en estos momentos que nos brinda, con la cámara atenta (aunque sea la del móvil) para capturar ese hermoso atardecer, que nunca será tan bello como lo contemplan nuestros ojos, o café en mano por  la mañana para deleitarnos con el trinar de los pájaros, mientras los primeros rayos de sol nos acarician la piel, y nos embriagamos del olor a azahar...

¿Me pongo cursi? ¡Es que es primavera!
¡Salid a encontrarla
por esos caminos!
¡Va loca de soles
y loca de trinos!
Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño
y de abnegación.
(Doña Primavera. Gabriela Mistral)

lunes, 21 de marzo de 2016

QUE ARDA LO MALO


-         ¿En que somos diferentes?  Pregunto la pequeña Shulamit

-         ¿En qué crees tú que lo somos?

-         No sé, yo me veo igual que el resto, pero a veces siento que nos miran como si les molestáramos, como si vieran algo que no les gusta.


Apretó su mano con delicadeza, alzo los ojos al cielo, tan azul en ese hermoso día. ¿Dónde estaba ese mundo diferente? ¿Donde todos los hombres son iguales, con los mismos derechos y los mismos deberes? ¿donde no se persigue a nadie se rece a quien se rece, o se piense lo que se piense?

Todos iguales…pensó sonriendo con amargura, quien podría creerse semejante mentira, al otro lado regiones, tribus que no tienen nada excepto enfermedad y muerte, un dios o varios, un viejo televisor donde ver de cuando en cuando a enamorados que sonrientes pasean…suspiro… ella que renuncio a su amor, distinta cultura le decían, pero sobre todo distinta religión ¿De verdad creen que a Yhavé a Alá… les preocupa que dos jóvenes se enamoren? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que la religión nos separe, provocando mirarnos los unos a los otros de forma diferente? Solo pensaba en un mundo sin Dios, sin ningún Dios en cuyo nombre los hombres peleen y se maten entre sí.




Ashna miro a su pequeña, se arrodillo para poder mirarla bien a los ojos, enormes y bellos ojos negros. ¿Sabes Shulamit? No somos diferentes, la diferencia está en los ojos del que mira, y no en lo que ve.

Siguieron caminando, mientras al otro lado Occidente sigue desatento, cruelmente desconsiderado, una crueldad impropia de quien escucha a Bach y lee a Hamlet, preocupado por su bienestar, sin saber que el bienestar de todos depende del bienestar global, manteniendo a raya al “enemigo” de turno, alimentando ejércitos...al otro lado alguien abraza a su hijo o a los restos de este tras un bombardeo…





“Olvidaba que en todo combate entre el fanatismo y el sentido común, pocas veces logra este ultimo imponerse” (Marguerite Yourcenar)


domingo, 13 de marzo de 2016

JAMAS ... ¿ES DEMASIADO?


...Y si quieres también
puedo ser tu estación y tu tren
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino
tu pecado, tu dios, tu asesino
o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar
que suba la marea...
(Joaquín Sabina)


 


Teníamos que volver a este mar, a su brisa impregnada de olor a sal. Ver la luna coqueteando con las olas y dejar que nos bañara el sol al amanecer.

Refugiarnos en este lugar que tanto nos dio, donde podríamos pasar el resto de nuestras vidas, y que mis cenizas jugaran con la luna.

Lugar donde no hay sitio para los reproches ni resentimientos, solo noches de silencio que desarman con una sonrisa al orgullo más guerrero.

Lugar de reencuentros, donde el aire trae las caricias y los besos que se perdieron.

Aquí regreso para vaciar la cabeza de preguntas de las que el corazón no necesita las respuestas.

Lugar que desahucio ese velo que de cuando en cuando nubla la mirada de melancolía, acomodando en el los placeres de la vida.

No deberíamos regresar jamás…


sábado, 12 de marzo de 2016

Con pronóstico estable


“Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loco, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
 
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquilo, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepa de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
 
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonto y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad.”
(Risto Mejide)
 
 
 

martes, 8 de marzo de 2016

PAN Y ROSAS




En 1912, las obreras estadounidenses ante un entorno laboral sumamente opresivo, se atrevieron a soñar gritando: “queremos pan, pero también queremos rosas”

Hoy quiero rendir homenaje a esas mujeres, a todas las mujeres que con admirable coraje sembraron la semilla del árbol que hoy nos cobija, a ellas que lucharon con generosidad, incluso algunas derramaron su sangre, sin llegar a ver como su valor nos inundo de esperanza, dando como fruto , muchos de los derechos de los que hoy disfrutamos.

Hemos avanzado, pero queda mucho camino que recorrer, para que un día no tengamos que esforzarnos más que el hombre en obtener el reconocimiento social, para que deje de pesar sobre nosotras la desigualdad salarial, para que podamos conciliar vida laboral y familiar… y un largo etc.…

Sin olvidar que muchas mujeres viven y mueren en injusta desigualdad. Por poner un ejemplo, uno entre tantos, las viudas de Zanabad (construido por mujeres), que se instalaron hace 30 años  en esta empobrecida zona de la capital afgana, desafiando tradiciones y costumbres que las condenaban a la sumisión del padre o el marido, a la marginación social, construyeron sus casas de noche para impedir que la policía con su violencia les paralizase las obras. La vida no es amable con ellas y a pesar de ello se manifiestan contentas y aliviadas de compartir experiencias y dolor.

Queremos el pan, y todo aquello que se espera de un trabajo digno, pero también queremos rosas, que alimenten el espíritu, que nos lleven a una vida plena, llena de alegrías y placeres.

 “Si tienes dos pedazos de pan, vende uno y compra flores. El pan es el alimento del cuerpo, las flores son buenas para la mente” (Mary McArthur)

Queremos todo eso, independientemente de la nacionalidad.

No pedimos favores a nadie, solo exigimos lo que como personas nos corresponde.

La humanidad somos dos, hombres y mujeres, y si no estamos nivelados, difícilmente podremos avanzar.

Por ellas,  por nosotras, por las que vendrán… ¡queremos pan, pero también queremos rosas!

 

 


Pan y Rosas
James Oppenheim, escrito a principios del siglo XX (entre 1908 y 1912)

Mientras vamos marchando, a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
Ya que el pueblo nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Mientras vamos marchando, luchamos también por los hombres
Ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Mientras vamos marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

A medida que vamos marchando, traemos con nosotras días mejores
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos


¡Pan y rosas!  ¡pan y rosas!
 

sábado, 5 de marzo de 2016

VAMOS A CONTAR MENTIRAS


 
Que siempre que lo intentaste lo conseguiste, porque el amor lo puede todo…mira tú por dónde, que el amor es ciego… e inapetente, de ahí lo de contigo pan y cebolla, claro que el príncipe en su valeroso caballo blanco salvara todos los obstáculos para liberarnos, doy por sentado que estamos presas de algo ¿…? , y al final vendrá el festín de las perdices, también indoloro, o si duele lo hace de una manera deliciosa.

Que el colegio te define para el resto de tu vida,  que te haces mayor o maduras cuando te fumas un cigarrillo entre cuatro a la vuelta de cualquier esquina.

Que a la tierra hemos venido para cansarnos, ya tendremos siglos para dormir después.

Que  es mejor seguir las reglas impuestas para tener la aprobación de los demás.

Que hay que trabajar mucho y duro porque es lo que dignifica.

Que todo va perfectamente por lo que nunca hemos tenido que fingir una sonrisa.

 
Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar.
A. Machado