domingo, 31 de julio de 2016

CONECTANDO CON LA CALMA


Despidiendo el mes de Julio, parece que en lugar de hilvanando palabras estoy deshilvanando, sí, porque tengo este rinconcito desatendido, que no abandonado, pero es comprensible, es lo que tiene el verano, dejas de mirar el reloj y el tiempo se estira, pero de otra manera, las rutinas quedan atrás dando paso a otros quehaceres mas placenteros, es tiempo de prestar atención a lo que realmente es importante y olvidar lo urgente, y yo por suerte tengo una vida en construcción, un libro sin terminar, muchos sueños por despertar, lugares por descubrir, sabores que explorar…

Me centro en la realidad, es el momento de conectar con la calma, la quietud, dejando a un lado  lo que no existe (y que ya es pasado), y a otro las incertidumbres de lo que vendrá (y que ya será el futuro)…

No sé si nos veremos en Agosto…mientras tanto  dejad que la vida abra todas  las ventanas y dejad que entre a borbotones toda la luz…que un corazón puede detenerse sin abandonar la vida, todo lo contrario, inundándose de ella.

Y no olvidéis que el mejor amigo es aquel que comparte una cerveza todo el tiempo que necesites, y no el que te envía un whatsapp o un video de graciosos perritos



¡PASADLO BIEN!

domingo, 17 de julio de 2016

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE



Por azar cayó ante mis ojos el principio de incertidumbre de Heisenberg que establece la imposibilidad de que determinados pares de magnitudes físicas observables y complementarias sean conocidas con precisión y bla, bla, bla…, algo así como que nada se puede predecir con exactitud, siempre queda un margen de incertidumbre ¡menos mal! porque la seguridad absoluta nos paraliza, nos castra, mientras que la incertidumbre nos mueve hacia delante, fortalece las relaciones afectivas,  les da un punto que las hace interesantes, cuando todo es certidumbre llevan a esa “dejadez”

No solo somos observadores del mundo que nos rodea, al ser testigos, al interactuar, introducimos cambios, a veces diminutos…como cuando vemos una película o leemos un libro, de pronto entramos en el, galopamos con sus caballos, gritamos sus gritos de guerra, somos los labios que besan…y así vamos creando nuestra realidad, entre misterios y enigmas que nos atraen cada vez más, avanzar, imaginar la tierra en la que nos gustaría vivir o el mar en el que deseamos sumergirnos, al borde de un descubrimiento, alcanzar o recuperar algún lugar que nos pertenezca y que aun no hemos encontrado.

Nada está escrito, en mi pueblo en primavera, crecen unas plantas muy pequeñas, las llaman “dientes de león” y cuando las miras se ven tan acabadas, tan redonditas, tan bien hechas…y de pronto viene una leve brisa y ¡hala! se deshacen y echan a volar en vilanos y vilanos, con tan solo un soplo.

Y qué decir cuando en ocasiones tenemos que abandonar la vida que habíamos planeado, simplemente porque ya no somos las mismas personas que hicieron aquellos planes.

La vida está hecha por momentos y cada uno de ellos es modificado en cada instante, la incertidumbre es un instrumento para mejorarlos, para reinventarnos...

Incertidumbre y espontaneidad, dos factores que no deben de faltar en nuestras vidas.

La incertidumbre está llena de potencialidad, es un universo de riqueza, con múltiples posibilidades, ser espontaneo es arriesgado pero merece la pena, así que no tratemos inútilmente de no sentirla, no tratemos de extirparlas de nuestras vidas, ni tan siquiera intentemos ignorarla, como Ulises abandonemos sigilisosamente la isla de la ninfa Calypso y sumerjámonos en la incertidumbre del mar.





 
“Se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar” (INMANUEL KANT)


lunes, 11 de julio de 2016

NOS FUIMOS PARA QUEDARNOS



El tiempo nos pone a cada uno en su sitio ¿de verdad es el tiempo? ¿Cómo saber si estas en el lugar indicado, cuando nunca te has ido? ¿O precisamente sabes que estás en el lugar correcto porque no deseas marcharte?

Te vas, nos vamos y regresamos porque es lo que amamos, porque no soportamos tanto echar de menos, porque añoramos la armonía, esa que te ofrece descanso y paz, que te permite observar cada día…¿las personas cambian y los lugares están quietos? Uno cambia, pero los lugares también ¿te has fijado en los arboles? ¿En la luz al amanecer o al atardecer? Miles de fotos tengo de atardeceres del mismo lugar y no hay dos iguales, pero nadie se fija en esas cosas, la gente camina sin mirar, se acostumbran, esa costumbre que te ata, a la casa, al trabajo, a los seres queridos, tanta costumbre, tantas dudas, tanta cobardía, tanta pereza… que lleva al convencimiento de que así es la vida, de que esa es su vida, no puede ser de otra manera, todo está escrito, cuando en realidad todo está por escribir, te invade, a veces traidor, pero siempre puedes levantarte, rebelarte, a veces simplemente quieres irte por una decepción (decepción, perra palabra, perra sensación), porque te arrebatan todo lo que defiendes, ganar para perder… anhelando ser nómada, nunca de aquí ni de allá, y cuando decides irte te das cuenta de que ya tenias la sensación instalada desde hace tiempo de que no pertenecías, de que ya no vivías allí.

Y te vas de los lugares, pero vuelves, porque son las personas las que le dan belleza, temes aburrirte y descubres que cuanto más lo miras menos lo conoces, porque el tiempo te enseño a mirar despojándote de la costumbre, los lugares como los libros te hablan, te cuentan de lo pequeña que es tu vida y de lo inmensa que podría llegar a ser. Maravillado ante esa inmensidad decides partir…y empiezas a añorar deseando volver ¿viajar o escapar? ¿Huir o mirar hacia delante? No es lo mismo. Caminar para volver al punto de partida, o caminar para olvidar el punto de partida…no es lo mismo, evidente. Dejémoslo en viajar mirando hacia delante, caminando sin olvidar el punto de partida…

Los que se van, los que se quedan para siempre, los que primero nos fuimos para quedarnos después…

Y al final solo hay una cosa segura, nuestra vida, que puede transcurrir en cualquier sitio, que cada día te maravilles de lo que te rodea, eso, solo depende de ti.. Que al final hay pocas cosas, pocas personas que son como estar en “casa” allá donde vayamos.


¡Sed Felices¡… no depende del lugar.