CORRAL DE SUEÑOS








Apenas cuatro años de esta entrada, (https://hilvanandomomentos.blogspot.com/2015/01/el-placer-del-dia-dia.html ) fue la segunda, pobre, muy pobre y mirado de lejos parecería que pocas cosas han cambiado por fuera, el entorno que me rodea parece el mismo, no os engañéis, el interno que me fluye, es distinto, no sé si mejor pero aunque no se pueda percibir así de un simple vistazo es un fluir que me hace sentir bien, y va in crescendo. Me levantaba temprano muchos días por obligación y ahora es algo que no detesto, me permite un desayuno tranquilo, aspirar el aroma del café junto con las carnosas flores del naranjo que me dan los buenos días, a la manera de quien lanza un beso al aire, me soplan su olor como si de una dosis de energía se tratara. Mañanas en las que todo está en silencio, otras los pájaros lo rompen con sus alegres e incluso histéricos trinos sobre todo cuando las moreras están a rebosar de fruto, relinchos de caballos al fondo que hacen ladrar a los perros, guardo silencio y sonrío. Sonrío y al lío porque tengo que terminar un trabajo y ensayar la mejor manera de exponerlo, preparar una clase, escribir, echarle de comer a las gallinas o regar el huerto antes de partir a la ciudad, no sin antes elegir la ropa adecuada, porque aunque envejezco y sé que  lo importante es el interior, eso dicen, me gusta esa frase “que mona va esta chica siempre”

En invierno al calor de los ardientes troncos de la chimenea, tiene su encanto no lo niego pero prefiero, en esta preferencia soy implacable, tener por techo el cielo, la compañía de almendros y geranios, estos días fríos en esta tierra son tan pocos que pasan como un suspiro, manida frase pero cierta, tiene que haber invierno para apreciar la primavera o tiene que haber lluvia para maravillarte con el arco iris.

La radio sigue acompañándome, dependiendo del día que tenga por delante así será la emisora que sintonice, noticias para los días (son varios) que salgo de casa y sé que no volveré hasta la noche, no sabré a no ser que pueda echar un vistazo a las redes sociales lo que pasa en el mundo, esos días (son varios, ¿ya lo he dicho?) que solo tengo apenas una hora para comer un bocadillo o una cerveza con tapas en una terraza (que nos gusta una terraza de un bar), días de cansancio y que no sé porque me saben a gloria, bueno este sabor solo lo percibo cuando acaba, en honor a la verdad algunos se hacen cuesta arriba, pero es algo que yo decidí, dicen que sarna con gusto no pica, a veces sí; otros sintonizo música, los pocos que sé que estaré en casa con tiempo de ver las noticias.

Así que ese odio madrugar se ha suavizado, que eso es madurar dicen, ¡hace cuatro años ya era madura!

Atrás quedaron enterradas en el corral trasero de la casa del pueblo las cajas de latón, como cláusulas del tiempo, esas que abriríamos muchísimos años más tarde para comprobar que incumplimos las promesas de amistad y de amor, de predicciones de futuro desatinadas…bueno…tampoco lo fueron tanto, las que querían ir al altar del brazo con el que soñaban, no fueron de ese brazo pero llegaron al altar, los que soñaban con aventuras al otro lado del océano no lo cruzaron pero se alejaron lo suficiente…

¿Y conmigo? ¡Ah! fracasaron estrepitosamente.







“Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.”

(Vicente Huidobro)
 



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