COMO UNA PAMEMA

Yo tenía un recuerdo… si, tenia… ahora no lo encuentro, anda perdido... era un recuerdo dulce, apasionado, de esos que se instalan en algún rincón del corazón, que aunque no lo palpes todos los días, incluso podían pasar años sin que asomara, pero cuando lo hacía provocaba sonrisas, también alguna lagrima, era mi recuerdo, una, entre otras, de mis mejores pertenencias, y un día… un día se perdió, y aunque los dos sabíamos que ya no habría más paseos, el recuerdo se empeñaba en llamar una y otra vez a mi puerta… y así de un empujón se abrió, dando paso a un torrente de recuerdos que se avivaban al tenue sol de la primavera, el mismo sol de otoño que dejo que acabara lo que nunca autorizaste que comenzara. Fascinada por esas letras que dieron paso a unos ojos increíblemente tristes, que con alegría miraban los míos, hasta culminar en ese día-tarde-noche sobresaliente de la que fue testigo el olvido, que como un lobo acecha a su presa. Yo experta y erudita en los...