EL ECO DE LOS LUGARES.

Entonces no lo sabia, pero el mundo estaba lleno de barrios, el mío me parecía lejos de todo, quizás porque era donde se alimentaban mis sueños…allá en el descampao o en el cerro, todo un enjambre de anhelos. Los arboles incipientes y los parques de tierra, donde las niñas y niños aprendimos a jugar, a besar, a ganar, a perder, a caer, a levantarse, a fumar, a hacer el amor.. . Mucho ruido, gritábamos, cantábamos, bailábamos…el mundo nos quedaba lejos. Hoy no hay nadie en el descampao, ni en el cerro donde acababan las casas, ni las casas acaban allí, nos hicimos mayores y nos marchamos pero el barrio sigue allí, ya no periférico, cambiante, menos oscuro, iluminado por todos los sueños incumplidos que se han quedado adheridos a las fachadas, tiñéndolas de un color mezcla de decepción, entusiasmo y esperanza. Miro antiguas fotos de colores desvaídos por el acido del tiempo, y voy recomponiendo recuerdos…en el barrio en blanco y negro de ese pasado que parece ...