¡Y DE MOVER MONTAÑAS SOLO CON LOS BESOS!



No hay mejor estación que esta, el verano, para el tonteo, para tener claro a quién te llevarías a una isla desierta, cuando todo te parece bien, cuando crees que nunca volverás a ver la tele, ni te metes cada dos por tres en internet, desconectas, porque ahora es tiempo de dedicarnos a otras cosas.

El verano, que se presenta como unos folios en blanco para escribir la historia, la que quiera. Un tiempo en el que no existe ni el presente, ni las amistades borrosas, ni los sueños amputados.

Me adentro en el jardín oliendo a lavanda, al mortecino aroma de los rosales, contemplando un cielo en el que las estrellas brillan como nunca componiendo una inmensa bóveda, y el tiempo carece de sentido, y amar es una aventura cuajada de promesas.


Es tiempo de salir, atrás queda la casa encendida, de vestidos ligeros, de enamorarse, de cordialidad y buena disposición, de no pensar demasiado, de bailar, de cervezas frías, de comer sin contar calorías ya sean kilos de helado o litros de gazpacho, de perdonar, de dormir y soñar y perseguir los sueños.

Es tiempo de dedicarnos a nosotros mismos, de conocernos, de escucharnos, de pensarnos.







Es tiempo de explorar nuevos lugares, de broncearnos en la playa o en la piscina, de tomar el desayuno en la terraza, de ir de camping, de cines de verano, de desprendernos de cosas y personas innecesarias.


Es tiempo de lecturas al atardecer a la sombra de un árbol, de paseos en bicicleta, de lluvias de estrellas cargadas de ilusiones, de conciertos al aire libre, de noches con aroma a mar y lunas de escándalo.

Es tiempo de que retroceda la madurez para que la adolescente le gane el terreno con sus sueños asomando, impacientes por cumplirse. Esa sensación de vivir una adolescencia prolongada, a pesar de los cepos de la edad, torciendo por unos meses el curso de la vida, rompiendo la cotidianidad.

Es tiempo de tormentas de verano, tardes en que nos sorprende la lluvia y corres a refugiarte en el primer café que encuentras, otras la recibes como una caricia y te deleitas paseando, mirando como cambia el paisaje, asomándose el otoño en medio del verano.

Es tiempo de no madrugar, y al levantarte sentir que la vida te empuja, sin mas pretensión de saborear lo bueno y nuevo que te trae el día.

Es tiempo de mover montañas solo con los besos.


"Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor, recuerda: Si eliges el mundo quedarás sin amor, pero si eliges el amor, con él conquistarás el mundo." Albert Einstein.

Comentarios

  1. Es tiempo de verano. Me ha encantado tu entrada. Es revitalizante. Un besillo.

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  2. Una entrada fresca como las vacaciones del verano. Un abrazo

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    1. Aun nos quedan unos dias... Sigamos disfrutandolos. Un beso

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