lunes, 30 de enero de 2017

AQUELARRE


Sentados en semicírculo, alrededor de la chimenea alimentando el fuego, fuego prodigioso  que a su vez alimenta nuestra alma y nuestras palabras, escupiéndolas dentro de una gran marmita imaginaria como si de sapos, culebras y vísceras se tratara, para deshacer hechizos y traiciones.

Dejamos salir historias, unas ya conocidas pero silenciadas, otras ocultas deseando asomarse a esta noche que ¡quién sabe! sí con  el olor a jabón de los lilos quedaran blancas y radiantes, la hierbabuena evocará amores prohibidos, corazones rotos, pasiones truncadas.

Seguimos auscultándonos  como el médico a su enfermo, poco a poco, ¿te duele aquí? ¿En esta parte?,  ¿la del futuro incierto?, ¿en este hueco que dejo la amiga que se despidió de la vida demasiado pronto? ¿En esta cicatriz que dejo la traición? ¿En esta otra que dejo el abandono? Y así llegas hasta un punto imperceptible, un minúsculo átomo en el centro del corazón que expande sus gritos en ondas concéntricas, no te pertenece, es de otra persona, de esa que te miró con los ojos del alma, esos que no distinguen arrugas, ni flacidez, ni saben de años, ni de  pasados dudosos.

La marmita sigue mezclando sapos, emociones, culebras…

Las copas siguen llenándose de vino para humedecer las bocas resecas por tantas palabras que salen a borbotones, no intentan solucionar problemas, ni decidir el próximo movimiento, solo hablar y hablar durante horas, aliñando la noche con jamón y besos.

La marmita sigue colmándose de sapos, emociones, culebras, palabras, vísceras, risas…


Esta amaneciendo, un tibio sol intenta abrirse paso entre las nubes, parece que no lo va a conseguir, con los ojos enrojecidos tras esta noche que se presentaba oscuramente larga, y se tornó en tan breve como placentera, nos vamos a dormir pero más ligeros, en la marmita quedó,  entre los sapos y las culebras…emociones,  palabras y traiciones… entre las vísceras y colas de conejos, corazones partíos… allí hirviendo hasta evaporarse todo el peso que llevábamos sobre nuestros hombros.






Sólo recuerdo la emoción de las cosas,
y se me olvida todo lo demás;
muchas son las lagunas de mi memoria

(ANTONIO MACHADO)

lunes, 16 de enero de 2017

EN LA TRASTIENDA DEL CORAZON


Hay instantes encerrados en la eternidad de un segundo, nuestros sentidos los van hilando hasta dejarlos bien trenzados en la trastienda de nuestro corazón, donde se alojan una colección de recuerdos que han marcado nuestras vidas. Pueden parecer insignificantes como cuando nos conmovimos al ver por primera vez el mar y descubrir que su sabor salado se asemeja a esa lagrima que perezosamente se deslizaba por la aleta de la nariz para posarse en la comisura del labio; o el tacto del algodón de azúcar en una noche fresca de feria al finalizar el verano; o una mirada que anuncia el primer beso de un gran amor; o el amanecer en silencio compartido; o la primera patada del hijo acunado en el vientre; o el sabor autentico de las verduras cultivadas y regadas con mimo en el huerto; o un hasta luego a sabiendas de que es un definitivo adiós, …

Habrá instantes que la nostalgia y el tiempo se empeñara en ajar, intentando paliar el dolor que nos produjeron, a otros en cambio los hará revolotear como si miles de mariposas se pasearan por nuestro cuerpo para evocarnos esa sonrisa de ternura que se impuso a la razón.

Pero todos, todos ellos, incluso los que el tiempo se empeña en marchitar mereció la pena exprimirlos, vivirlos, ahuyentando el miedo de un dolor que aun no existía.

¡Que la vejez nos sorprenda con una amplia y preciosa colección de recuerdos!


“Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un solo dia en el que no estemos, al menos un instante, en el paraíso” (Jorge Luis Borges)

domingo, 8 de enero de 2017

MIL PERDONES





Que no tengo vergüenza…Ummm, que no tengo tiempo, cierto pero mala excusa… que soy una dejada…puede… así que solo se me ocurre pediros mil perdones por no contestar a tanto comentarios, se me han acumulado, solo deciros que me encantan, me alegra que estéis ahí y dediquéis un poquito de vuestro tiempo a leerme y dejar constancia de lo que os ha parecido,.

Este año no hice lista de propósitos, pero mira por donde ya tengo uno, y es no claudicar ante excusas tontas y en lo sucesivo contestaros.

De momento aceptad mis disculpas y

MIL GRACIAS ACOMPAÑADAS DE MIL ABRAZOS.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

DE LARGA DURACION



¿Dónde se fue esa mirada soñadora? Quizás quedo atrapada entre los sueños y la realidad, oculta bajo capas de conformidad y renuncia, anhelando lo que había sido mi vida…

Pero es que nadie sabe lo frustrante que llega a ser el peso de tres años en paro, lo inútil que te puede hacer sentir,  tanta lucha para que no enferme el ánimo ni anide el rencor, que el rencor no es bueno y termina por dañar a los que no solo no tienen culpa, sino que me aguantan, me quieren a pesar de…

Intentar tener proyección, esperanza que es lo último que se pierde, eso dicen,  que soy joven, que estoy sano, que te tengo a ti con el amor incondicional, que hay cosas peores, como que se vaya una madre y deje al padre viudo, que en África la esperanza de vida sea de 42 años y en Europa de 82, que los emigrantes vienen buscando una vida mejor y nadie les informa de lo que les espera, que sí, que lo sé, que hay muchas injusticias.

Y por más que quiera ser positivo hay días que todo es cuesta arriba, demasiada pendiente, y no quisiera salir de la cama, solo quedarme a dormir y llorar, ¡joder! Llorar y emborracharme, emborracharme para luego vomitar el maldito estado de ánimo.

Otros días vuelve la señorita esperanza con su amplia sonrisa y viene de la mano de la señora confianza que me guiña un ojo  y me hacen saltar de la cama, y aun así iré cuesta arriba, pero mis piernas son fuertes, mis pasos firmes y mi buen corazón no quiere salpicarte con mi desanimo.

¿Sabes lo duro que es? Ponte en mi lugar…que son muchos los que están como yo, no me sirve, que no tengo la culpa, no me sirve, que aunque lo busque no hay, no me sirve, tengo la maldita sensación de que no es verdad, y me siento responsable, mucho…








Hay golpes en la vida más fuertes que ser lanzado de La Quebrada a los seis años, siempre llevaré conmigo el recuerdo de los dos amores más grandes de mi vida, el primero me enseñó cómo estar preparado para enfrentar la vida y el segundo me enseñó cómo enfrentar la vida sin estar preparado. (No se aceptan devoluciones. E. Derbez)