Tumbada en la arena de la playa, acunada por el murmullo de las olas, encontré la calma que acalla la tempestad, consciente de que, en una dosis alta, no la soporto. Hui hacia adelante y no quiero volver a lo que conocí. Atrás quedaron las personas que no podré olvidar en toda la vida, pero a la mayoría he dejado de quererlas. Otras, cercanas ahora las empujaron a un rincón para ocupar su hueco. Brindaremos los que no pertenecemos a nadie, los genuinamente libres, los que fuimos capaces de deshacer de forma natural los vínculos con una realidad que, aun siendo satisfactoria no nos llenaba. No etiquetamos, no juzgamos, no pretendemos que todo salga a “nuestro gusto” porque no somos el puto ombligo del mundo. Los que variamos la trayectoria, lo que un día teníamos firmemente pensado y como suele ocurrir a veces se produce el milagro y los planes imprevistos salen mejor que los que teníamos previstos. Al lado del mar, las tres imágenes viven en armonía: la pública, la que mostra...
26 de Julio Amiga del corazón... Así empezaba la canción de Patxi Andión, que por aquel entonces me gustaba, mi mente, en aquel tiempo no tenía demasiadas nociones de la realidad que nos envolvía, pero yo visualizaba toda la historia… “asfixiado por el polvo y el silencio, que se asoman poco a poco a mi pasado y a esta celda” Y yo le veía a él, hombre de facciones duras y ojos tristes, que en días anteriores tenían brillo, ese que te da la ilusión, la esperanza de que un mundo mejor es posible, con la fuerza que da la juventud y más si va de la mano de ese gran amor, ese que te hace que te levantes cada día con una sonrisa, el que dispersa todas las miserias, todos los miedos… “me han traído tu carta, compañera, asfixiante, trabajosa, amargamente sincera” Su vida truncada, su amor perdido, abatido por la intolerancia, la injustica, la sin razón, y yo culpaba, sí, juzgaba y culpaba a la sociedad, a ella… “no te culpo compañera, no tengo ya...
"Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener el valor para buscarte y cometer todo delito que este amor exija. ¡Quieta ahí, tus labios o la vida¡ (Ismael Serrano) Ese Manuel es un buen tipo, decía la gente, y lo era. Era un hombre alto y fuerte, siempre lo bastante activo como para que su cintura aún no se hubiera puesto rolliza, de pelo entrecano, manos fuertes y rostro afable. Le gustaba su trabajo, la cafetería funcionaba bien y a él le gustaba el contacto con la gente que pasaba por allí, café y tostadas para los que iban de camino al trabajo, cervezas y tapas para los que hacían un alto en su quehacer diario, charlaba y bromeaba con ellos, sin cansarse nunca de los mismos rostros que le frecuentaban día a día. Aunque no era la vida que había planeado años atrás, el sueño de una exitosa carrera empresarial, la oportunidad de ir a la universidad que se quedó en una opción, pero las cosas a veces ocurren de un modo distinto a lo que esperas. No se casó y no p...
¡Qué bonito!
ResponderEliminarUn saludo
si que lo es. Un saludo Chelo
ResponderEliminarUnas palabras muy acertadas. Un abrazo
ResponderEliminar¡¡Feliz Navidad!!