SIRVAME UN CAFÉ LARGO DE VERDAD Y CORTO DE DOLOR

Con buenas maneras se camuflan las medias verdades y como todos sabemos preferimos que ya que tiene que doler que sea verdad, claro que si lo piensas es más rentable la mentira, será por lo de que ojos que no ven…, y reconozcamos que muchas parecen inofensivas, porque no se puede ir por la vida (hablando del andar por casa) escupiendo siempre la verdad, sobre todo con los que no tenemos confianza o aquellos otros que no nos importan demasiado. Nos encontramos con un viejo amigo y para su sorpresa no le reconocemos, y él nos alaba con cosas tales como madremiaaa que bien estas, estas igual o casi mejor… y tú te quedas con cara de… me suena, sonarme me suena pero no caigo, hasta que el advierte en tu cara el gesto de “sequeteconozcodealgoperoahoranocaigo” y te dice ¡soy fulanito! Y entonces le dices ¡ah, claro! No te había reconocido, han pasado tantos años, ¡y como has cambiado! Ahí soltamos una verdad a medias, le decimos que ha cambiado sin soltarle que mal lo ha...