SIRVAME UN CAFÉ LARGO DE VERDAD Y CORTO DE DOLOR



Con buenas maneras se camuflan las medias verdades y como todos sabemos preferimos que ya que tiene que doler que sea verdad, claro que si lo piensas es más rentable la mentira, será por lo de que ojos que no ven…, y reconozcamos que muchas parecen inofensivas, porque no se puede ir por la vida (hablando del andar por casa) escupiendo siempre la verdad, sobre todo con los que no tenemos confianza o aquellos otros que no nos importan demasiado.

Nos encontramos con un viejo amigo y para su sorpresa no le reconocemos, y él nos alaba con cosas tales como madremiaaa que bien estas, estas igual o casi mejor… y tú te quedas con cara de… me suena, sonarme me suena pero no caigo, hasta que el advierte en tu cara el gesto de “sequeteconozcodealgoperoahoranocaigo”  y te dice ¡soy fulanito!  Y entonces le dices ¡ah, claro! No te había reconocido, han pasado tantos años, ¡y como has cambiado! Ahí soltamos una verdad a medias, le decimos que ha cambiado sin soltarle que mal lo han tratado los años, físicamente hablando, o sin decirle que el ejercicio es muy sano y debería probarlo.

Ahora imagina a tu mejor amiga que te dice con ojos llorosos que está hecha unos zorros, que desde que M. la dejo ya no es la misma, come y come y claro ha engordado un montón, a sabiendas de que no pasa por la mejor sonrisa de la vida, le dices que esta estupenda a pesar de que un instante antes pensabas preguntarle si estaba segura que era el mejor momento para seguir adelante con un embarazo.  Que si  es tu mejor amiga, si la aprecias, mejor sería decirle la verdad, pero no una verdad a medias, una verdad entera: “mira tu vida ya sé que es una mierda ahora mismo, pero como sigas en ese plan atiborrándote de pasteles y llanto a partes iguales no la vas a mejorar, así que ponte las pilas, bueno mejor unas zapatillas cómodas que  nos vamos a dar paseos por el campo, de esos que suben la moral y de paso te quiten unos kilos y un poco de tontería.”

O como cuando ante una pregunta inocente ¿Cómo te encuentras? Contestas con un eufórico ¡estupendamente! Aunque estés más cerca del infierno que del paraíso, pero es que miras al interesado o interesada y ves que es mejor eso que soltarle un ¡a ti que te importa! o en otros casos, un “mejor no te deprimo con mis historias”

Y ahora seamos serios, la verdad puede partirte el alma, pero te da la libertad de escoger el camino por el que curarte las heridas. Creemos que hay personas que no son válidas para conocer la verdad, y nos equivocamos.

Esas verdades que se guardan con las palabras que no se dicen, entre unas rejas de rabia e incomprensión.


Pero ¡cuidado! No utilicéis la verdad como un arma de doble filo.


“Lo niego todo
Aquellos polvos y estos lodos
Lo niego todo
Incluso la verdad”
(Joaquín Sabina)

Comentarios

  1. Me gustó mucho ya que estoy totalmente de acuerdo en lo que decís y también en la forma de decirlo.

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