COMER, AMAR, ¿REZAR?

Sentada en la orilla, libro en mano, abstraída en la lectura perdí la noción del tiempo, alzo la vista que tropieza con el horizonte y el sol que está a punto de alcanzarlo, no quedamos muchos, la mayoría plegaron sombrillas y sillas hace rato, solo los más rezagados, los que esperamos la despedida del sol tras el horizonte, una hora perfecta, no hay nada, el océano me recuerda lo esencial, intenta devolverme a mis orígenes, a lo que de verdad importa y que a menudo se evapora entre quehaceres y rutinas. Una pausa ¡bendita pausa! de dos meses, quizás tres, entre cambio y cambio para volver a la vida que tenía, siempre con alguna modificación ¿apuesto o paso? No soy muy de pasar. Este regalo que me presta la vida tras largos meses en los que me deje siete kilos por el camino, sin dietas, sin proponérmelo, a base de madrugones, de estudio, trabajos y trabajo, al final solo deseaba esto, ni siquiera los primeros días festeje mi éxito, la meta alcanzada, solo esto, dejar d...