HILVANANDO

Temprano, demasiado, después de un par de cafés bien calientes con los que cualquier ser humano se quemaría la lengua, con la mochila cargada, portátil, un libro, un cuaderno, útiles de maquillaje, bocadillo, pinturas… demasiado peso, demasiado sueño, demasiados sueños, sube a la bicicleta que pedaleo tras pedaleo, soplo tras soplo de aire fresco la va introduciendo en el mundo real, cruzándose con caras conocidas que entrecruzan una sonrisa, otras desconocidas, distintas muecas que dejan entrever unas el fastidio y otras el deleite de empezar el día, sombras que parecen dirigirse a un destino infausto, otras afortunadas a sabiendas que el viento sopla a su favor e izan las velas para dejarse llevar. Cargada de resguardos, porque la vida tiene su burocracia, unos en forma de cicatriz por esos momentos desastrosos, otros en forma de arruga por los momentos felices, una melena plateada por las preocupaciones. Rumiando verdades, que la verdad nos ilumina dicen, no ...