De vuelta a Paris
Eran las 8 de la mañana, con el sueño aun rondándonos
atravesamos la Plaza de Saint Michel, no sin antes tomar un copioso desayuno en
Le Deux Magots, en el que tuvieron lugar largas tertulias literarias de los
existencialistas o surrealistas… Sartre, Hemingway, Simone de Beauvoir, Breton,
Picasso, y tantos otros, admiramos la enorme fuente, y San Miguel sin dejar de
luchar con el dragón nos guiño un ojo ¡el día empezaba bien¡
Hoy lunes de escritores, casi nueve años después a una
hora menos temprana con la misma bendición del sol de la mañana, sentada en la
misma mesa de Le Deux Magots, el café me sabe distinto, aunque conserva el
mismo aroma literario, ya lo dijo Sartre “Nada ha cambiado, y sin embargo todo
existe de otra manera”.
Al mirar al arcángel mi mente le lanzo una plegaria: Guardian,
socórreme en mi última lucha. ¿o lo dije en voz alta?
Entre bromas y
risas nos adentramos por las encantadoras callejuelas del Barrio Latino, ese
barrio con “estilo”, del que te conté que debía su nombre a que en la época
Medieval los estudiantes se comunicaban en latín, estudiantes que tuvieron gran
influencia en Francia, barrio que fue punto caliente de la Revolución de Mayo
del 68… me escuchabas sin interrumpir…aunque tú ya todo eso lo sabías.
Al pasar por una estación Velib, una única bicicleta ¡y azul! entre pedaleos, sonrisas y algún bocinazo me adentre en el Barrio latino, epicentro de protestas estudiantiles, lugar de encuentro de escritores y artistas. Veni, vidi...¿vici? Alea jacta est.
Paseamos de la mano por el Jardín des plantes y sus 4.500
variedades de arbustos nos dieron la bienvenida, descansamos en Les Jardins de
Luxembourg, para proseguir nuestro paseo hacia el Pantheon que recorrimos casi
en silencio para no perturbar el sueño de Marie Curie o de Víctor Hugo que en
el descansan… la sorbonne…¡me compraste flores en Aquarelle!, visitamos
diversas galerías de arte, y como amantes, también de la literatura, visitamos
la librería Shakespeare and company, para acabar rendidos de entusiasmo en la
terraza de Les Pipos.
Deje a mi derecha la Sorbonne y seguí hasta Shakespeare&company
entre sus pasillos la magia de todas las historias acurrucadas en sus estanterías
asomaba, “Da lo que puedas, toma lo que necesites” me susurro George Whitman, escogí
varios libros que acomode en la cesta de la velib y puse rumbo a Les Jardins de
Luxembourg, tendida en el césped recordando sonrisas y emociones leí en voz
alta:
“O Captain my Captain!
our fearful trip is done;
The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear…”
Mire hacia el Cielo, el viaje esta terminando, ¿sonaran
clarines para celebrarlo?
“The ship is anchor’d safe and sound, its voyage
closed and done;
From fearful trip, the victor ship, comes in with object won;
Exult, O shores, and ring, O bells!”
Hubo más días en los que visitamos los monumentos de
sobra conocidos pero este día por los sitios más inéditos, más desconocidos fue
especial… pero que te voy a contar que tú no sepas.
Quedan un puñado de días, aunque tu no lo sepas.
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