sábado, 31 de enero de 2015

Pero que respire... vida









Ayer de nuevo me preguntaron cómo sería mi casa ideal, parece que es un factor importante, y yo siempre digo lo mismo, una casa que respira, respira vida por cada uno de sus rincones, una casa cálida.

Una casa cálida, es la que huele a café recién hecho por las mañanas; días que huele a guisos de los que se fraguan lentamente; hay cojines aplastados y mantas junto a la chimenea, a veces hasta manchados porque en un inevitable ataque de risa se nos derramo una copa de vino; libros y periódicos sobre la mesa o en el rincón menos imaginable; ropa esparcida por la cama que denota un día de prisas y mil pruebas del eterno dilema del que me pongo; notas junto al ordenador; una mesa repleta de tazas de café, de té, de copas, de restos de pastel que se alarga hasta casi media tarde, como resultado de esas largas sobremesas de charlas y juegos; en el porche junto a la hamaca, la mascota tumbada y  un par de latas de cerveza vacías;  plantas, velas e incienso acompañadas del sonido de la música en esas noches tan, tan… ¡esas noches¡ En definitiva ese dulce orden en desorden. (Desorden, no confundir con suciedad)

Y luego llega ese día de ordenar, ese que en época de nuestras madres era “hacer sábado”, y huele al jabón de la ropa tendida, a limpio...para empezar el domingo con ese perezoso levantarse tarde, tan tarde que hueles el café y  la paella casi al mismo tiempo, y volver a empezar con ese feliz y agotador desorden que provoca  nuestra vida.



viernes, 30 de enero de 2015

Dualidad.



Estas tierras por las que paseo casi a diario (para mí todo un lujo que me puedo permitir), me evocan poemas de machado:

¡Viejos olivos sedientos

bajo el claro sol del día,

olivares polvorientos

del campo de Andalucía!...

Viejos olivos, en este  otoño, de amaneceres fríos y cálidos días, bajo un cielo azul y brillante  que se vuelven de nuevo fríos al rendirse el sol ante la noche, noche que  se viste de oscuridad, despojada de las artificiales luces de la ciudad.

Paseos interminables, de saludos con estos hombres del campo, que te ofrecen como el tesoro más preciado sus hortalizas recién cogidas, llenas de  colores y olores,  tomates, cebollas, calabazas, patatas…envueltos en tierra húmeda, hortalizas que no merecen ser expuestas en un puesto de mercado. Gentes sencillas de mi Andalucía.

Pero  me bastan  unos pocos kilómetros, sintonizar una emisora de radio y llegar a otro mundo, de amaneceres también fríos y cálidos días de otoño, pero la noche no es oscura, se viste de luces artificiales y de distintos placeres, distintos sí, pero también son un lujo,  piscina climatizada, cines, teatro, conferencias, museos, parques

Olivos, parques, huerto, cine, gallinas, pizarra, botas, tacones…

Una no sabe ya a quien agradecer el privilegio de esta dualidad.






jueves, 29 de enero de 2015

Como una montaña rusa


HACIENDO BALANCE
(Lo escribí a finales de diciembre 2014)






Este año ha sido como una montaña rusa, en las subidas note correr la sangre por mis venas y mis ojos se llenaron de toda la luz de los amaneceres, y al respirar inhale un trozo del paraíso.
En las bajadas, de mis ojos se deslizaban lágrimas del azul de todos los mares, y al posar los pies en la tierra. mis piernas que tan frágiles parecen sostenían con fuerza toda la realidad que me rodeaba permitiéndome erguirme y estirarme de nuevo.
Tire las llaves de todas las puertas que se me cerraron o cerré, para dejar solo las de aquellas  que quiero abrir, y que de alguna manera, intuición, se que están deseando ser abiertas.
Me he sentido agotada, exhausta, pero he encontrado el suficiente reposo para volver a caminar, esta vez sin prisa pero sin pausa.
He aprendido a no fingir que todo está bien, porque evadirse de la realidad es como una mala borrachera que solo te deja una triste resaca.
He aprendido a pasar página sonriendo, aunque mi interior me  grite “puto destino cruel”, asumiendo errores, sumando experiencias y restándole importancia a los sinsabores.
Pero siempre he tenido la suerte al lado, y cuando he pensado que me ahogaba, sucedió algo que cambio de nuevo el rumbo de las cosas, y otra vez note correr la sangre por mis venas, mis ojos se llenaron de la luz de todos los amaneceres, e inhale un trozo del paraíso.
Sinceramente, espero que el próximo año también sea una montaña rusa.


miércoles, 28 de enero de 2015

Sonrisas y lagrimas








“When I’m feeling sad
I simply remember my favorite things
And then I don’t feel so bad”

Subamos al tren




Uno de los grandes atractivos que tiene viajar en tren es sin dudarlo, el poder disfrutar del paisaje, de los verdes de los valles, las distintas tonalidades ocres de las montañas, o el azul del Mediterráneo, así que no hablo de los de alta velocidad, como escribí un día en mi twitter (@entreolivares):

“No me gustan los trenes de alta velocidad porque llega el cuerpo al destino, pero no el alma. Prefiero aquellos trenes, en los que disfrutas del paisaje, en los que al ir a la cafetería entablas conversaciones, aquellos en los que llega el cuerpo y el alma.”



Trenes llenos de historias y tantas historias fraguadas en trenes, y no solo en ellos, en sus estaciones, en sus andenes,  no en vano de ellos se ha nutrido la literatura, el cine y hasta la música.
Así le escribió Machado:
…voy ligero de equipaje…
                …este placer de alejarse…
…el tren camina y camina
                Y la maquina resuella…

Y Miguel Delibes lo describe como Santuario de sabias conversaciones entre las gentes sencillas del campo. Así escribió:
…entramos en la estación, mi corazón se agitaba al deambular por el andén. Olía a tren, a viaje, a distancia y a despedidas…

Novelas de Graham Greene con fantásticas escena a bordo de esos expresos que durante la noche recorren Europa

Y en el cine, Asesinato en el Orient Express, El tren al infierno, Imparable…

Alguien dijo (no se donde lo escuche) que la geografía es un viaje, y la historia una película, pues yo añado, que el tren aúna ambas cosas.





Y la metáfora para representar la trayectoria de la vida, con la de un tren, estaciones, destinos, cruce con personas… Nacemos y subimos al tren acompañados de padres, hermanos, familia, luego suben amigos de la infancia, pero en alguna estación unos bajan o nosotros bajamos, otros suben o nosotros subimos a otro tren, otro rumbo, unos asientos quedaran vacíos, nos dejaran un vacío difícil de llenar, dejaremos un vacío difícil de llenar, otros asientos los ocuparan personas en las que casi no reparamos, personas que no repararan en nosotros…tantos anhelos, fantasías, encuentros, esperanzas, despedidas, mundos que quedan atrás, otros nos esperan.., pero sea lo que sea, no te quedes en el andén, sube en marcha si es necesario.

¿Quién no ha colocado alguna vez su cabeza sobre su amplia ventanilla y ha dejado volar la imaginación, ha derramado una lágrima o dibujado una sonrisa?





martes, 27 de enero de 2015

No sacrifiquemos el momento


Paseando hoy con mi perro, me cruce con una niña que iba con su madre, la niña dijo: tiene los ojos azules ¡mira mama, mira los ojos del perro que bonitos, la madre la cogió de la mano y tiro con fuerza, vamos, vamos, que es tarde y llegara tu padre y no estará la cena, y tienes que ducharte, y… la niña aun así, me miro y me sonrió.
Y pensé, que pena, siempre corriendo, siempre con prisas, siempre deseando lo siguiente, de niños deseando ser mayores, empiezas el colegio deseando ir al instituto, empiezas el instituto deseando ir a la universidad o trabajar, que es lunes deseando que llegue el viernes, te levantas y no ves el momento de que acabe el trabajo…. siempre el siguiente paso.
Y no nos conformamos con eso, por si fuera poco, siempre haciendo mil cosas a la vez, paseando y organizando mentalmente la agenda o mirando por el móvil los mail y contestándolos, en el trabajo pensando en el hogar, en el hogar pensando en el trabajo...
¿A dónde nos lleva todo esto?
¿Qué perdemos cuando no nos paramos un instante a mirar los ojos azules de un perro, o unas flores, o una puesta de sol, o un artista callejero, o…?
No perdemos tiempo, perdemos el goce del momento, nos perdemos la sonrisa del que nos acompaña, perdemos la emoción del instante, sacrificamos el momento.


"La vida es simplemente un mal cuarto de hora formado por momentos exquisitos" Oscar Wilde


lunes, 26 de enero de 2015

...sigue latiendo...









Como Chopin, a veces nos sentimos, con el corazón separado del cuerpo, con la misma inscripción: "donde este tu tesoro, allí está tu corazón" a diferencia de que el nuestro sigue latiendo.

El placer del dia a dia


El placer del día a día. 







Y te levantas temprano, odio madrugar, una vez que te pones en marcha todo alrededor conspira para hacerlo más agradable, el aroma a café, el beso de buenos días, sintonizo la radio, siempre un programa que te provoque sonrisas o risas a carcajadas, tan temprano no es hora de empezar con malas noticias o temas profundos, para eso ya habrá tiempo durante el día, esa ducha que en invierno ( también odio el frío) calentita prolongas al máximo, y escoges la ropa para sentirte guapa y salir al mundo pisando fuerte. El trabajo intenso pero arropada por la gente que te rodea, un lujo disfrutar con él. Y que sería sin esa cerveza fría que corona el día, o ese paseo con tu mascota que te recibe con tanta alegría. Y llegas a casa, y te espera un libro, conversaciones en el porche…
Y una ya no sabe si el entorno conspira o es una misma la que a pesar de odiar madrugar, de odiar el frío… emana una ilusión infinita por las cosas cotidianas.

Nueva aventura...comenzar este blog¡



Ayer intente publicar mi primera entrada, pero no hubo forma, esto no respondía, al final lo deje. Hoy vuelvo a intentarlo quizás sea la primera y quien sabe si la ultima. ¿Lo mejor de todo? que aun no se de que ira, ni tampoco tengo muy claro que sea capaz de desnudar mi alma...de momento voy a intentarlo, porque me apetece hilvanar palabras, esas que pespuntearan una parte de mi, esto es solo una introducción (un poco pobre), pero intentare seguir una rutina, en principio escribo para mi, aunque no voy a negar que espero gustar a quien me lea… si es que alguien lo hace.

Soñad bonito ¡


(Mañana mas, y mejor)