Pero que respire... vida

Ayer de nuevo me preguntaron cómo sería mi casa ideal, parece que es un factor importante, y yo siempre digo lo mismo, una casa que respira, respira vida por cada uno de sus rincones, una casa cálida. Una casa cálida, es la que huele a café recién hecho por las mañanas; días que huele a guisos de los que se fraguan lentamente; hay cojines aplastados y mantas junto a la chimenea, a veces hasta manchados porque en un inevitable ataque de risa se nos derramo una copa de vino; libros y periódicos sobre la mesa o en el rincón menos imaginable; ropa esparcida por la cama que denota un día de prisas y mil pruebas del eterno dilema del que me pongo; notas junto al ordenador; una mesa repleta de tazas de café, de té, de copas, de restos de pastel que se alarga hasta casi media tarde, como resultado de esas largas sobremesas de charlas y juegos; en el porche junto a la hamaca, la mascota tumbada y un par de latas de cerveza vacías; plantas, velas e incienso acompañ...