Desearemos seguir siendo músculos, huesos y piel impregnados de ilusiones, sueños y fe.

Pasan los días, se acerca el próximo año con sigilo, quien sabe si rebosante de destinos inéditos, de amor y de tragedias, de nacimientos y muertes, de historias y leyendas, de inventos y transformaciones, de pensamientos y sentimientos… Leí (no recuerdo donde) que los sentimientos son esclavos de los pensamientos, y uno es esclavo de los sentimientos. Si escarbaremos en el pasado o pondremos la mano en la frente a modo de visera para otear el futro, entonces prometemos hacernos un favor, olvidar el pasado, el futuro ya vendrá, toca centrarnos en el momento, vivir la vida. También prometemos ser felices, obviando que es inevitable que los impulsos naturales choquen con lo que nos exige la sociedad, ese choque nos desequilibra, nos trae una buena dosis de infelicidad. Y creeremos, una vez más, que si anhelamos cualquier cosa, por nimia o grandilocuente que sea, el universo se alterara, los corpúsculos del destino se reorganizaran para que en nuestro camino se cruce...