SIN PREVIO AVISO

Las vio partir rumbo a la playa y volvió a entrar en la pastelería, saco del pequeño almacén las mesas, solo cuatro con sus cuatro sillas a la terraza también pequeña, le hubiera gustado ir con ellas, cosa imposible en esta recién estrenada época estival, le gustaba su trabajo que empezó casi sin darse cuenta cuando se quedó sola con Andrea, tan pequeña, primero se sumió en la tristeza, la vida le quedaba grande y lejos, solo quería dormir, no tener que levantarse nunca, su cuerpo ahora tan ajeno, le pesaba, el aire que respiraba parecía que quería asfixiarla. Todos esos años juntos y ahora esa sensación de que no les dio tiempo a nada, se arrepentía ¡y de qué manera! de lo que parecían discusiones tontas, detalles inocentes, como cuando deseaba terminar pronto la comida para levantarse de la mesa… tengo cosas que hacer, pero ¿Qué cosas? Ahora lo pensaba, nada que no pudiera posponer, entonces no lo sabía que la vida lo mismo que viene se va, de que no le dio tiempo de con...