viernes, 2 de septiembre de 2016

AQUÍ ESTOY YO CON MI BARQUITO




Me acostumbre a vivir haciendo  aquello que se esperaba de mí, o quizás debería decir lo que se suponía que se esperaba que hiciera, vivir esperando, vivir añorando, engañándome, porque nadie me dijo “camina por aquí” o “ve por allá”. Yo solo jugué y resultó que fue en mi contra, no venia escrito que viviese la vida que no quería vivir, y así deje pasar unos años, unos cuantos mas, y seguí sumando, asumiendo como normalidad la completa anormalidad.

No es que no tuviese suerte, seguramente por ser alto y guapo, las mujeres con las que me cruce desde los trece años (creo recordar) me convencieron de eso, de que era alto, guapo, ocurrente, gracioso, hasta poco mas de los veinte, y ahora que  los veinte años quedaron atrás, que a los treinta tenía una hija, los cuarenta dejaron la excitación y lo divertido en un recodo del camino, y en otro recodo me encontré con los cincuenta, ahora que es mas fácil saltarme que rodearme, ahora que solo es un recuerdo aquella gloria adolescente. En este momento de mi vida me veo como un hombre que no supo tomar las decisiones adecuadas en su momento, y ahora me pasa factura tanta cobardía, una vida llena ni tan siquiera de medias verdades, sino de mentiras completas.

Adquiriendo compromisos, ya sé que los podía haber roto, no sería ni el primero ni el ultimo, y no estoy en tiempos de mi abuelo, me podría haber separado o ni tan siquiera haberme casado, pero paso así, sin más, de repente.  Empecé a esperar que el destino me abriera las puertas que yo le cerraba, esperando que alguien decidiera por mí, que me diera un ultimátum.

Y así sin más me quede sin su risa al amanecer, sin la arena de la playa en sus chanclas, sin sus migas de pan que se colarían por las ranuras del sofá…guardando silencio sobre estos cimientos de mi vida que esconden sueños tan grandes, que no me importaba, lo cual no es sinónimo de que no fuese importante.
En cada aniversario en lugar de regalos, la vida me obsequiaba con nuevas responsabilidades, a veces con penas, a veces con alegrías, a veces con miedos, capeando el temporal, sin darme cuenta, sin querer ver que capear el temporal es meterte en lo más profundo de la tempestad, plantarle cara y decirle. “Eh, hija de la gran puta, aquí estoy yo con mi barquito”

He pasado por todos los estados de ánimo, la eche de menos como nunca pensé que echaría de menos a alguien. El olvido como la muerte, no se lo lleva todo, solo se lleva la parte mala, los malos momentos, los malos gestos, las malas palabras, y te deja lo mejor ¡que putada! Te deja lo que más duele.


Nunca es fácil regresar, pero es necesario volver cuando uno siente que ha llegado el momento de enfrentarse con el pasado, porque al final no defraudarnos a nosotros mismos es nuestro mayor acto de responsabilidad.





“Espero que vivas una vida de la que te  sientas orgulloso, y si no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo. Nunca es demasiado tarde, ni demasiado pronto para ser quien quieras ser” (Benjamín Button)



7 comentarios:

  1. He pasado un rato de lectura muy agradable, buen escrito para a llamar a la reflexión, bueno todo, Cohen incluido.

    Un abrazo.

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  2. Afortunadamente, como muy bien dices, enseguida nos olvidamos de las cosas malas... creo que sin esa "estrategia evolutiva" (si se puede denominar así) no habríamos llegado hasta aquí.

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  3. Unas reflexiones que nos lo hacemos todos algunas vez. Es bueno mirar al pasado y ver lo que se ha hecho mal para poder corregirlo, no siempre se consigue. Pero es más importante mirar al futuro con esperanza e intentando que los errores del pasado no se vuelva a cometer. Ser buena persona y cumplir con las obligaciones del destino. Un abrazo Ana

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  4. Que mas da ya el pasado, solo es un recuerdo. Los caminos emprendidos pasaron todos juntos a los que fueron abandonados, y dónde esta el error?, en el que fue o_en el que pudo ser?. Ahora miramos y reflexionamos sobre nuestros años pasados, pero con solo una variable en cualquier circunstancia, no seriamos lo que somos o tendríamos a otros a nuestro lado y no por ello se trata de errores sino de elecciones. Un saludo.

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  5. Bueno, muchas gracias por acordarse de que somos tantos los que nos parecemos, y el lamento nos llama a la reflexion y la reflexion nos enseña que debemos seguir adelante.

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    1. hola Jorge. Primero gracias por pasearte por mis palabras.
      Cuando publiqué este relato recibí bastantes mail de los que se sentían protagonistas, pero ¿sabes? de la tormenta se sale, fortalecido, con heridas que nos enseñan que hicimos lo correcto; sangrar. Otras nos alertan de lo que no hay que volver hacer.
      Nunca es tarde...
      Un abrazo enorme

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